En una mañana cargada de emoción, música y aroma a hogar, el programa «La Estrella de la Mañana», conducido por Mercedes Trujillo, ha recibido al alcalde de Espiel, Antonio Bejarano, para un programa especial de Nochebuena. Lejos de la gestión política diaria, el primer edil se ha mostrado cercano, recordando sus raíces y poniendo en valor el espíritu de comunidad que define al municipio en estas fechas.
El recuerdo de la infancia y la «silla vacía»
La entrevista comenzó con un viaje al pasado. Bejarano recordó sus navidades de niño como fiestas «entrañables» pasadas siempre en familia, ya fuera en casa de sus padres o de sus tíos. Sin embargo, no ocultó la nostalgia que acompaña a estos días: «Se echan de menos esas sillas vacías; esa es la parte más triste de la Navidad», confesó, haciendo referencia a los seres queridos que ya no están.
Un Espiel «iluminado» por sus asociaciones
Sobre el ambiente que se respira en las calles, el alcalde destacó que, aunque Espiel no puede competir con grandes ciudades en presupuesto decorativo —«No podemos ser Vigo, tenemos que saber hasta dónde llegar», bromeó—, el pueblo brilla gracias al esfuerzo humano.
Bejarano puso especial énfasis en el «trabajazo impresionante» de las asociaciones locales, responsables del decorado de la Plaza de la Libertad y los adornos de las calles. «Ver la interacción entre mayores y jóvenes en estos proyectos es fundamental para el desarrollo de nuestro pueblo», señaló.
Tradiciones: Del marisco a la sierra
En un tono más distendido, el alcalde bromeó sobre el precio de los alimentos, comentando entre risas que este año «es más barato comer marisco que huevos fritos». Además, desveló una tradición familiar que cumple rigurosamente cada 25 de diciembre: un paseo matutino hasta el punto geodésico de la Lozana, en lo alto del cortafuegos. «Como decía mi padre: gallito de noche, gallito de día», recordó para explicar cómo cumplen con la caminata a pesar de las celebraciones de la noche anterior.
El sacrificio del cargo: Alcalde 24/7
Mercedes Trujillo quiso resaltar la figura humana detrás del cargo, preguntando por la dificultad de conciliar la vida familiar con la responsabilidad de la alcaldía, especialmente en festivos. Bejarano reconoció que ser alcalde implica estar disponible las 24 horas de los 7 días de la semana y que, en un municipio pequeño con plantilla reducida, ante cualquier urgencia en Nochebuena o Nochevieja, «nos toca al concejal de turno o al alcalde».
Un deseo para 2026
Para cerrar la entrevista, Antonio Bejarano participó en un juego de preguntas rápidas donde definió la Navidad como «felicidad» y su plato imprescindible como el «consumé». Su deseo para todos los espeleños fue claro y cargado de optimismo: «Que lo peor de este año sea lo mejor del año siguiente».
Antes de despedirse, el alcalde envió un mensaje de gratitud a su equipo de gobierno y un deseo final para todos sus vecinos: «Que la paz y la salud reinen en todos los hogares de Espiel. Recordad que Navidad solo hubo una, lo demás son solo aniversarios».
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