En un día marcado por la huelga estudiantil nacional contra el bullying, convocada en protesta por la pasividad institucional ante el suicidio de la joven Sandra, el programa «La Estrella de la Mañana», presentado por Mercedes Trujillo, ha puesto el foco en la esperanza y la superación a través de la literatura.

El trágico suicidio de Sandra, la joven de 14 años del Colegio Las Irlandesas de Loreto (Sevilla), a causa del acoso escolar ha conmocionado profundamente. La Junta de Andalucía ha confirmado, tristemente, que el centro no activó los protocolos obligatorios contra el bullying ni los de conductas autolíticas.

En solidaridad con su familia y en protesta por la pasividad institucional, hoy los estudiantes de gran parte de España están en huelga. Esta tragedia nos recuerda que el bullying es una sombra que sigue acechando a nuestros jóvenes.

En este contexto de denuncia, la periodista recibió a Hugo Escribano, un joven escritor de tan solo 14 años que ha publicado la novela Daniel, el grito de las sombras, una historia de resiliencia íntimamente conectada con la problemática.

La Necesidad de Alzar la Voz

Hugo Escribano, natural de Hervás (Extremadura), explicó el origen de su obra: «Al ver tantos casos de acoso escolar, pensé que mi edad podría ser una forma de dar más veracidad y más prueba a la sociedad.»

El autor explicó que el protagonista, Daniel, representa un clamor de emociones: «Yo creo que los dos gritos (la denuncia y la esperanza) van muy íntimamente unidos. El grito de renuncia aparece con las sombras negras que le invaden, y luego, con palabras de aliento, aparecen las sombras blancas

Ante la pregunta directa de si su libro puede ser un faro para detener el acoso, Hugo fue enfático al trazar un paralelismo con el caso de Sandra: «El protagonista, Daniel, en un momento se quiere suicidar. Y en ese momento de sensación… aparecen sus acosadores tendiéndole una mano y levantándole. La salida no es el suicidio, sino gritar para que te escuchen

 

Críticas a la Pasividad y Llamada a la Acción

Escribano criticó la respuesta de los centros educativos ante la obligación de prevenir el bullying, haciendo referencia a la inacción del colegio de Sandra. «Lo primero que falla en esta problemática no es la efectividad del protocolo, sino la no activación… Son necesarias menos charlas y más a la hora de actuar con rapidez y eficacia.»

El joven escritor no solo envió un mensaje a las víctimas, sino a los testigos: «No estás solo, confía en ti y mira a tu alrededor. Alza la voz y esa voz que alzas será escuchada. Y si ves un caso, denúncialo, alza la voz también por él.»

El extremeño también abordó el papel de las redes sociales, señalando que estas han «amplificado este daño de la sociedad» al facilitar el anonimato.

 

Reconocimiento y Emoción en el Discurso Final

Durante la entrevista  Hugo ha leído un fragmento de su capítulo favorito, el discurso de Daniel, que describió como «el alma, el corazón y el núcleo del libro». El fragmento leído decía: «Las sombras solo pueden existir si las dejamos crecer».

Hugo Escribano finalizó la entrevista con un mensaje claro sobre su objetivo como escritor: «Concienciar y que la gente que esté atravesando estos tramos de acoso sean capaces de alzar la voz. Cualquier persona que a través de este libro consiga alzar la voz, hacer que el silencio grite, será un mérito para el libro.»

El joven, que ya es un ejemplo en su instituto y baraja planes para dar charlas en Cáceres y Granada, asegura que la escritura «no va a dejar de formar parte de mí», manteniendo su compromiso de dar voz a quienes la han perdido.