10 March 2026  /  Mercedes Trujillo

ESPIEL – Hacía tiempo que no se escuchaban sus voces por el estudio, pero la espera ha merecido la pena. Los residentes del centro Vitalia han regresado a los micrófonos de Radio Estrella para participar en el programa «Cómo hemos cambiado», dejando claro que la veteranía es sinónimo de alegría y buen humor.

La jornada comenzó con presentaciones y caras nuevas, como la de Rosa María Murillo Ortiz, cordobesa de nacimiento y andaluza «por los cuatro costados», quien confesaba llevar poquito tiempo en la residencia pero sentirse ya como en casa. Entre bromas sobre el frío de la calle y el calor del estudio, los residentes compartieron cómo es su día a día y sus planes más próximos.

El 28 de febrero: Migas con «protocolo»

Con el Día de Andalucía a la vuelta de la esquina, el debate culinario no se hizo esperar. Los residentes confirmaron que en Vitalia ya se preparan para las tradicionales migas.

  • El menú: Migas acompañadas de bacalao y pimientos.

  • El toque curioso: Manuel sorprendió a todos al explicar su costumbre de tomarlas con medio litro de leche al final. «Está todo controlado», bromeaba, mientras se debatía sobre si la leche debe estar «calientita» o si es mejor el café oscuro para «engañar al mecanismo».

Historias de «Vitalicio» y otras mascotas

El programa se llenó de nostalgia al recordar a las mascotas que marcaron sus vidas: desde perros de agua «inteligentes que solo les faltaba hablar» hasta gatas que esperaban en la ventana a que todos los hermanos estuvieran en casa.

Incluso hubo tiempo para hablar del actual guardián de la residencia, Vitalicio, un perro mezcla (o «poinco», como bromeaban en el estudio) que defiende el terreno con valentía, aunque algunos residentes aseguran que todavía no han tenido el placer de cruzarse con él.

El «pique» entre Córdoba y Sevilla

Uno de los momentos más divertidos de la mañana llegó con las anécdotas sobre el Caballo de las Tendillas en Córdoba. Entre risas, recordaron el eterno «pique» entre cordobeses y sevillanos y las bromas familiares sobre ir a ver «los huevos del caballo» a la capital califal.