Juan Carlos Quero se despide del Espeleño tras una temporada «muy complicada»: «Me he sentido muy solo»
El ciclo de Juan Carlos Quero al frente del Atlético Espeleño parece llegar a su fin. Tras el reciente descenso del equipo, el técnico ha ofrecido una entrevista donde, con la franqueza que le caracteriza, ha reflexionado sobre una temporada que califica de «muy complicada», asumiendo su parte de culpa pero sin ocultar la profunda decepción y la sensación de «soledad» vivida al frente del banquillo.
«Parecía que nunca se iba a acabar, que iba a ser muy largo», ha expresado Quero, visiblemente afectado por el desenlace. El entrenador, que ha liderado al Espeleño durante seis temporadas, lamenta que el final no haya sido el deseado por nadie y subraya la necesidad de una profunda reflexión para identificar los errores que han llevado al club a perder su plaza en Tercera División, categoría en la que «el nombre de Espiel ha estado tres temporadas seguidas». La pérdida del nombre del pueblo en esta categoría, la previsible reducción de subvenciones y la humildad del club son algunas de las dolorosas consecuencias de este descenso.
El entrenador ha dejado entrever que su etapa en el club cordobés está prácticamente terminada: «Tiene mucha pinta de que sí», afirmó. Quero no ha escondido el «mal sabor de boca» que le deja este último año, sintiéndose «muy solo» y sin encontrar «ninguna respuesta a mis problemas ni ninguna solución» a las carencias del equipo. La falta de «volumen» en la plantilla, la escasez de jugadores en posiciones clave (un solo lateral derecho, falta de un delantero centro en la segunda vuelta) y las limitaciones económicas para fichar han sido un lastre constante. «Hemos estado toda la segunda vuelta sin delantero centro, eso no lo compra nadie», recalcó.
A pesar de la amargura, Quero ha querido destacar su entrega total al Espeleño, un club que siente como suyo. «Le he dado todo lo que he podido darle», ha asegurado, resaltando su dedicación en el estudio de los rivales y su esfuerzo por mantener la cohesión del vestuario a pesar de las adversidades. Bajo su dirección, el Espeleño vivió años dorados, incluyendo un ascenso y dos temporadas en Tercera División, compitiendo de tú a tú con equipos con mayores recursos. El técnico recuerda con cariño «el año del ascenso» y los momentos en los que el equipo «daba gusto verlo jugar» y era respetado por sus rivales. También se enorgullece de haber dado la oportunidad a numerosos jugadores jóvenes que han crecido bajo su tutela.
Sin embargo, el desgaste personal ha sido inmenso. «Este año me ha hecho daño a nivel personal, porque no ha sido un año bueno, no ha sido para mí cómodo», reconoció Quero, admitiendo que el fútbol «duele» y que la situación ha afectado incluso a su familia. Actualmente, necesita «descansar y desconectar», aunque sabe que pronto volverá a sentir el «gusanillo» de este deporte al que ha dedicado su vida.
De cara al futuro del Espeleño, Quero ha lanzado un mensaje claro: «hay que hacer un proyecto para volver». Ha insistido en la importancia de «acertar con la persona que venga o quien esté» al frente del banquillo y de «darle materia prima», es decir, contar con una plantilla con la suficiente calidad y profundidad para competir en División de Honor, una categoría «muy grande» y con equipos con mayor poder económico. También ha pedido más «nexo entre club y jugadores» y una mayor implicación de la afición para comprender las dificultades del club.
A la afición, Quero le ha pedido «conciencia» sobre la realidad de un club humilde y ha defendido el esfuerzo realizado por el equipo a pesar de las limitaciones. «Está muy fácil venir a un campo y decir qué vergüenza, pero hay quien, bajo mi mandato, (…) si no han debutado 100 jugadores que no habían tocado la categoría que han llegado, estaremos cerca».