19 May 2026  /  María Arévalo

¿Qué es la autorreflexión? 

La autorreflexión es la capacidad de observar y entender cómo pensamos,  cómo sentimos y cómo nos comportamos.  

Para llegar a la reflexión primero hay que observar, saber identificar y  poner nombre a lo que estás sintiendo. Seguidamente comienza el análisis de  lo ocurrido y de las conductas adoptadas en dicha situación, tanto si piensas que  lo has hecho bien como si hay algo que podrías haber cambiado. 

La autorreflexión se da con más frecuencia en personas con: 

– Elevada autoexigencia. 

– Necesidad de tenerlo todo controlado. 

– Alta sensibilidad. 

Beneficios 

Mayor inteligencia emocional: te permite conocer tus emociones,  entenderlas y regularlas. 

Mayor conocimiento de uno mismo: quién eres, hacia dónde te diriges, qué  proyectos de vida tienes, qué errores has cometido y cómo puedes aprender  de ellos. 

Valorar la situación y tomar decisiones acordes a los principios y valores que tiene la persona. 

Disminución de los niveles de estrés. 

Establecimiento de vínculos sanos. 

El problema aparece cuando: 

El nivel de análisis se intensifica y aparece la rumiación (entrar en bucle), lo  que termina llenando a la persona de ansiedad. A mayor nivel de análisis  mayor probabilidad de que se detecten errores en la forma de actuar o  emociones incómodas de las que no te habías percatado hasta que has  dedicado tiempo a pensar en ello (ej. Analizar una conversación pasada, una  decisión tomada, un gesto hacia alguien, etc.).

Hay una frase que dice “No estás resolviendo el problema, estás girando  alrededor de él.” 

Se magnifican las emociones negativas de manera que cuanto más  analizas lo que te preocupa, más grave parece. 

La persona compara lo que es con cómo debería haber sido. La autocrítica continua obstaculiza el análisis objetivo y neutral de las  situaciones, haciendo que la persona se centre únicamente en los errores (ej.  ¿Por qué dije eso?, todo lo hago mal, etc. 

El miedo a equivocarse impide o retrasa la toma de decisiones. Aparece inseguridad y dudas ante todo. 

La persona “echa balones fuera” lo que dificulta la introspección y la asunción  de su responsabilidad en las cosas. 

Cómo mejorar tu capacidad de autorreflexionar 

La idea no consiste en irse al extremo de que no nos importe nada, sino  de encontrar un equilibrio.  

Entrenar la autorreflexión requiere tiempo, actitud y esfuerzo, ya que es el  resultado de un proceso de maduración. Se aconseja: 

Establecer el tiempo que vas a dedicar a pensar en un tema para evitar el  estancamiento.  

Entender que dedicar demasiado tiempo a revisarlo todo es lo que te tiene  agotad@ y estancad@. 

“Pensar no siempre es avanzar.” 

Preguntarse si ¿Estás estancado en el problema o estás buscando  soluciones? 

Acostumbrarte a actuar una vez que hayas valorado las cosas. No pospongas  demasiado la decisión. 

Aceptar la incertidumbre entendiendo que no se puede tener todo bajo  control. 

Escribir lo que te preocupa. Por ejemplo, yo en consulta suelo representar con círculos los ámbitos en los que la persona tiene problemas y de un vistazo  la persona tiene una idea rápida de los ámbitos en los que hay que trabajar.

Intentar observar lo que sientes y acogerlo aceptando que esa emoción está  ahí sin más, sin tener que buscarle una explicación. Por ejemplo: si hoy estoy  decaíd@ lo acepto y no tiene por qué significar nada más. 

“No todo pensamiento merece ser analizado.” 

Cuestionar tu actitud crítica y pensar que no todo lo que tu mente te dice de  ti tiene porque ser cierto. 

“Tu mente produce ideas, no verdades.” 

Volviendo a la pregunta del principio de si analizarse demasiado  ¿Aliado o enemigo? es importante aclarar que analizarse es bueno porque  nos permite conocernos y rectificar aquellos comportamientos inadecuados, pero deja de ser útil si quedamos anclados al pensamiento.