16 September 2025  /  María Arévalo

En consulta me he encontrado los dos extremos de experiencias que se  pueden dar: vacaciones placenteras en las que se ha viajado, se han conocido  lugares, se han probado comidas típicas de la zona, se han descansado, etc., y  vacaciones desastrosas marcadas por contratiempos. 

Pues bien, hoy vamos a centrarnos en cómo enfocar la vuelta de las  vacaciones independientemente de cómo hayan transcurrido, ya que una  realidad indiscutible es que tenemos que volver a la rutina, y vamos a hablar de  cómo hacerla más amena y evitar el síndrome postvacacional

Quizás la palabra Síndrome suene “fuerte”. Sin embargo, tendemos a  utilizar este término con frecuencia, sobre todo en el mes de Septiembre (al  terminar las vacaciones y tener que retomar la rutina). El error en el que se cae es que la sociedad tiende a patologizarlo todo y a ponerle etiquetas a todo, pero  para vuestra tranquilidad lo que algunas personas sufren al volver de las  vacaciones no es ninguna enfermedad, simplemente un proceso adaptativo que aparece cuando la persona no se ve capaz de responder a las demandas  del día a día (trabajo, casa, familia, estudios, etc.) tras un periodo de descanso.  

No es nada extraño, al contrario, es algo común, ya que según los datos  son muchas las personas que experimentan este síndrome al volver de las  vacaciones; y también es necesario porque permite a la persona desplegar la  energía necesaria para poder hacer frente a las demandas del entorno. 

“Ningún hombre necesita tanto unas vacaciones como la persona que acaba de  tomarse unas.” 

-Elbert Hubbard- 

¿CUÁNDO PUEDE APARECER ESTE ESTADO? 

Después de unas vacaciones largas. 

Después de unas vacaciones en las que no se ha descansado ni  desconectado, o por el contrario, unas vacaciones en las que se ha  desconectado muchísimo. 

Cuando la persona tiene una visión negativa del trabajo (o de su vida), ya  sea porque no le gusta, o porque lo percibe como una obligación o porque se 

siente estancada. Lógicamente, estos aspectos ya existían antes de las  vacaciones, pero vuelven a generar malestar cuando la persona entra en  contacto, nuevamente, con su realidad.  

¿CÓMO SE MANIFIESTA? 

Los síntomas son parecidos a los del estrés o la ansiedad. Pueden variar  en intensidad según la persona, el entorno, las circunstancias y las  responsabilidades de cada uno, pero lo normal es que duren entre 1 o 2  semanas. Los síntomas son: 

  • Cansancio, sensación de falta de energía, dolor de cabeza. Estado de ánimo bajo, decaimiento o aparición del enfado y  contestaciones algo agresivas. 
  • Problemas de sueño, que se traducen en estar cansado y con sueño  durante el día. 
  • Dificultad para concentrarse y disminución del rendimiento. Dificultad para resolver problemas y tomar decisiones (la persona vive  agobiada y no ve las cosas con claridad, lo cual hace que se agobie  todavía más) 
  • Percepción de no ser capaz de enfrentarse al día a día (El día a día se  hace un mundo). 
  • Irritabilidad. 

¿CÓMO COMBATIRLO? 

Si eres de los que todavía estás de vacaciones, lo mejor sería prevenirlo y evitar su aparición. Para ello: 

ψ Es aconsejable no volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta  al trabajo o al colegio, sino más bien, reservar algunos días al final de las  vacaciones para mentalizarse y planificar la vuelta de forma tranquila. 

ψ Por lo menos el día de antes a la vuelta es aconsejable dejarlo todo  preparado: la ropa que nos vamos a poner, acostarnos a una hora  razonable, dejar el coche lleno de gasolina, etc. Es una manera de no  empezar el día con prisas. 

ψ El primer día no te sobrecargues con cosas importantes.

Si eres de los que ya has vuelto a la rutina

ψ No te alarmes si los primeros días has visto que tu rendimiento no es igual  al que tenías justo antes de las vacaciones, no te agobies, entiende que  es normal tras un periodo de descanso. Tu mente y tu cuerpo están  relajados y poco a poco hay que ir estimulándolos.  

ψ Piensa en la parte positiva de volver de las vacaciones retomar el  orden. Hay personas a las que no les gusta mucho el verano y  experimentan un estado de apatía debido a la falta de ocupación  ocasionada por el calor. Estas personas (a diferencia de las anteriores)  están deseando que vuelva septiembre para retomar la rutina. 

Lo que está claro es que, para todos (tanto los que tienen síndrome  postvacacional como los que tienen apatía por la desocupación en  verano), la clave es la vuelta a la rutina, porque implica orden, hábitos,  responsabilidad, y eso es un aspecto clave para salir de ese estado y para  la estabilidad de cualquier persona. 

– Reserva la energía conseguida durante las vacaciones y dosifícala para  no agotarte. 

Consejos 

– No te sientas culpable si no has hecho todo lo que te hubiera gustado  durante las vacaciones, o si no han sido como tu esperabas. – No te compares con otros (Fulanito sí que se lo ha pasado bien, yo no). – Mantén pequeños placeres que has llevado a cabo durante las  vacaciones. Ej. desayuna con calma, descansa. 

– Busca nuevas escapadas cuando te sea posible. 

– Si no has utilizado las vacaciones para descansar debes buscar tus  momentos de descanso y realizar actividades que te resulten placenteras. 

Niños

 

Este desajuste no solo lo viven los adultos, también los niños, pudiendo  mostrar resistencia ante la vuelta al cole. Por eso, es importante contagiar a 

los niños de entusiasmo, seguridad e ilusión en su vuelta al colegio:  hablándoles de los amigos con los que se reencontrarán y a los nuevos niños  que conocerán; también se reencontrará con su maestra/o o conocerán a una  nueva/o; todas las cosas nuevas que vivirá en este curso, las actividades  extraescolares, etc. La información da seguridad, de manera que todo lo que  el niño conozca antes de empezar reducirá su estrés ante lo nuevo y los  posibles cambios al saber lo que se va a encontrar. 

Aquellas personas que se enfrenten a cambios (en el colegio cambio de ciclo,  cambio del colegio al instituto, cambios en el trabajo, etc.) van a experimentar  esta sensación con más intensidad. 

Aunque al principio hemos dicho, que es normal sufrir cierto desajuste al  retomar la rutina y las responsabilidades asociadas a la misma, hay que tener en  cuenta que este desajuste es temporal, de manera que conforme vayan  pasando los días y la persona vea que es capaz de responder a las demandas,  los síntomas irán desapareciendo. Si se mantiene en el tiempo, se debería  consultar a un profesional.