28 October 2025  /  María Arévalo

“NO ME PASA NADA” 

Alguna vez te han preguntado ¿Qué te pasa? ¿Y tú has contestado “no  me pasa nada” cuando realmente sí pasaba y no te encontrabas bien? … Pues  bien, tengo que decirte que es una respuesta bastante frecuente y a lo largo del  programa descubrirás qué intenta decir de ti. 

¿Qué hay detrás de esa frase? 

Detrás de esa frase hay emociones dolorosas como tristeza, rabia,  frustración, angustia, agotamiento emocional… 

Motivos por los que pronunciamos esa frase 

Esta frase puede ser utilizada como un mecanismo de defensa para evitar  sentir emociones dolorosas. En este caso la pronunciamos cuando: – No estamos preparados para comunicar nuestros sentimientos (ej. “no  

estoy preparado para hablar de esto ahora”) o no sabemos cómo hacerlo  porque no sabemos identificar ni ponerle nombre a lo que estamos  sintiendo (ej. estoy mal, pero no sé lo que me pasa). 

– Queremos evitar una conversación incómoda o una discusión. – No queremos perder los papeles (ej. no hablo porque no sé cómo voy a  reaccionar) 

– No queremos preocupar a los demás ni sobrecargarlos. 

– No queremos sentirnos vulnerables porque culturalmente nos han  enseñado a mostrarnos fuertes y a disimular nuestro malestar. – No queremos ser juzgados ni rechazados. 

– No queremos que minimicen o ridiculicen lo que sentimos. 

Como una manera indirecta de expresar las emociones

En este caso, la persona niega que le ocurra algo, pero en el fondo desea  que la otra persona insista, e incluso adivine lo que realmente le pasa para recibir  el apoyo emocional que necesita sin tener que pedirlo.  

En ocasiones puede derivar en un problema, y es que si la otra persona  se agarra de forma literal a la frase “no me pasa nada” y no es capaz de detectar  el malestar de la otra persona, esta se muestra molesta y no entendida, lo que 

le lleva a confirmar su idea de “no tiene sentido que me abra ni me exprese, así  que es mejor callarme”. 

Consecuencias negativas 

Desconexión emocional: Cuando reprimimos lo que sentimos dejamos de escuchar nuestras emociones y nuestras necesidades, lo que hace  que nos desconectemos de nosotros mismos y aparezca un bloqueo  emocional. 

– Ese bloqueo se traduce en irritabilidad, ansiedad, dolor en el pecho, dolor  en el estómago, voces, malas formas, insatisfacción, sensación de vacío  y soledad, etc. 

– Nos aísla y hace que establezcamos vínculos superficiales. Beneficios 

Si se utiliza de forma adecuada nos ayuda a autorregularnos, ya que nos  permite controlar nuestras emociones y nuestras reacciones para no  desbordarnos, y nos ayuda a seleccionar el momento correcto para abordar la  situación. 

Cómo abordarlo 

  1. Entiende que los vínculos fuertes se forjan cuando compartimos cómo  nos sentimos. Para ello: 

No tengas miedo a reconocer y expresar tus emociones con los demás.

Analiza lo que estás sintiendo. 

Ponle nombre. 

Valida lo que sientes: entiende que es normal lo que estás sintiendo y  acógelo, pero no lo rechaces. Por ejemplo, prohíbete frases del tipo “no  quiero sentirme triste”, “no quiero tener ansiedad”, etc. 

No tengas prisa por encontrar una respuesta inmediata, la conseguirás  con el tiempo y el trabajo. 

  1. Sustituye “no me pasa nada” por otras expresiones como por ejemplo “no me encuentro bien”, “estoy triste”, “siento mucha angustia, pero no sé por  qué”, “me encuentro mal pero ahora necesito estar sola”, “solo necesito que  te quedes conmigo y me abraces”, “me siento molesta”…
  2. No esperes a que el otro adivine lo que te pasa, lo que sientes o lo que  necesitas. 

4. Busca apoyo y expresa que necesitas ayuda: ¡Ojo! Elige bien a la persona  con la que compartes tu mundo interno (familia, amigos o profesionales).