5 May 2026  /  María Arévalo

La psicóloga americana Elaine Aron fue de las primeras personas en  investigar sobre la sensibilidad como rasgo de personalidad en la década de  los 90 y acuñó el término de personas con alta sensibilidad (PAS) o personas  con sensibilidad al procesamiento sensorial (SPS). También desarrolló una  escala para identificar a una persona con este rasgo. 

¿Qué es una persona altamente sensible (PAS)? 

Es una persona que presenta un sistema nervioso más sensible a los  estímulos físicos y emocionales, por lo que percibe, procesa y reacciona a los  estímulos de su entorno de una manera más intensa que el resto de las  personas.  

Es importante destacar que no se trata de un trastorno, sino de un  rasgo de personalidad, es decir una manera especial de pensar y sentir las  cosas. Lo comparte el 20% de la población española. Lo que si es cierto es que  si no se sabe gestionar bien este rasgo de personalidad puede derivar en alguna  dificultad psicológica como ansiedad, depresión, etc. 

Los 4 pilares de la alta sensibilidad 

La psicóloga Aron identificó los cuatro pilares básicos que deben darse en  una persona altamente sensible. 

  1. Profundidad de procesamiento: realizan un análisis exhaustivo de la  información. 
  2. Elevada emocionalidad y empatía: sienten las cosas de forma intensa (lo  bueno y lo malo) y sufren mucho por los demás porque llegan a sentir lo que  lo demás sienten. 
  3. Sensibles a los detalles sutiles: perciben detalles que la mayoría de las  personas no suelen captar tanto en el entorno (olores, cambios en el entorno)  como en las personas (emociones no expresadas, cambios posturales). 
  4. Sobreestimulación: se sobrecargan ante la presencia de ciertos estímulos  sensoriales como el ruido, las voces, las aglomeraciones, la ejecución de  varias tareas al mismo tiempo, etc.

¿Cuándo se puede detectar este rasgo? 

Desde el nacimiento pueden ponerse de manifiesto los primeros indicios  de este rasgo de personalidad. Por ejemplo: niños que tienen más dificultades  para dormir, se agobian ante la presencia de muchos estímulos (ruido, personas,  luces, etc.), suelen ser creativos, empatizan con los demás y presentan muchos  miedos. 

Características 

Su intuición, su preocupación y su tendencia a empatizar los lleva a  conectar con las personas (incluidas aquellas personas que no conocen). También le ocurre con los animales. 

Disfrutan y pueden llegar a emocionarse con la música, el arte, un paisaje,  un atardecer, etc. 

Sensibilidad extrema a estímulos sensoriales como ruidos, olores, luces,  cambios en el entorno (un cuadro ladeado) y texturas, pudiendo llegar a sufrir  un bloqueo por la sobreestimulación. 

Necesitan su tiempo para adaptarse a los cambios y para regular la  sintomatología física que experimentan ante los mismos. 

No tienen miedo a la soledad, de hecho, la buscan como herramienta de  autorregulación emocional. 

Viven hipervigilantes a lo que ocurre a su alrededor. 

Perciben a la mayoría de las personas como insensibles sintiéndose  incomprendidas. 

Captan con facilidad detalles sutiles como mentiras, cambios en la  conducta o en el estado anímico de una persona. 

Muestran un alto sentido de la justicia y la honestidad, y les cuesta entender  que haya personas que se salten esos principios. También huye del conflicto en cualquiera de sus expresiones (reales o en películas, series). 

Se aburren con conversaciones banales. Necesitan conversaciones  profundas y que les permita conectar mentalmente con la persona. Se sienten más cómodos y por lo tanto se adaptan mejor en grupos  reducidos. 

Son personas reflexivas que piensan antes de actuar.

Suelen presentar problemas de insomnio, estado de ánimo bajo, tensión  muscular o reacciones de ira desproporcionadas. 

Frases que suelen escuchar personas PAS 

“Eres demasiado sensible” 

“Te lo tomas todo muy a pecho” 

“No es para tanto” 

“Relájate, eres muy exagerada” 

“Tienes que ser más fuerte” 

“Deja de darle tantas vueltas” 

“Eso no debería afectarte” 

“Qué dramática eres” 

Consecuencias 

Viven en un estado de alerta que resulta agotador. 

Se quejan y sufren ante la incomprensión de los demás. 

Dificultad para tomar decisiones de forma rápida, ya que necesitan disponer  de todos los datos antes de tomar una decisión. 

En momentos de estrés, emociones como el enfado, la tristeza o la ansiedad se manifiestan de forma extrema. 

Los comentarios que escuchan sobre su manera de vivir y sentir las cosas les genera inseguridad y pueden terminar reprimiendo sus emociones. 

Cómo abordarlo 

  1. Conócete. Dedica tiempo a entenderte y comprender tu manera de percibir  el mundo y de sentir las cosas, lo que ayudará a que no te cuestiones a ti  mism@ ni te sientas cuestionad@ por los demás. 
  2. Identifica los estímulos que te sobrepasan. Una vez identificados hay dos  estrategias: la evitación y el escape. Esta última aconseja enfrentarse a la  situación y si el desbordamiento es elevado se opta por abandonar la  situación.
  3. Saca la parte positiva de tu manera de ver y sentir las cosas: creatividad,  sentido de la justicia, valores, capacidad de emocionarte con la música y el  arte, piensas antes de actuar, empatía, etc. 
  4. Compartir tus necesidades ayuda a que los demás entiendan tu manera de  percibir la vida. 
  5. Promueve el autocuidado con rutinas de sueño que te permitan descansar y la búsqueda de tus momentos de soledad para autorregularte. 6. Si crees que puedes ser una PAS te recomiendo que busques ayuda  profesional. 
  6. Para las personas que tengan en su entorno a una persona PAS se  aconseja que no juzguen a la persona, que se interesen por su mundo  emocional haciéndole preguntas para ir recabando información y favorecer  que se sienta entendida y que validen sus emociones.  

“No eres una etiqueta, no eres un paquete. Debido a que las personas sin el  rasgo (la mayoría) no entienden eso, nos ven como tímidos, débiles o el  pecado más grande de todos: insociables. Temiendo estas etiquetas, tratamos  de ser como los demás. Pero eso nos lleva a ser cada vez más exagerados y  angustiados. Entonces eso nos convierte en neuróticos o locos, primero por los  demás y luego por nosotros mismos”. 

-Elaine Aron-