El Código Secreto del ‘No Me Pasa Nada’: ¿Mecanismo de defensa o una petición de ayuda sin pedirla?
“NO ME PASA NADA”
Alguna vez te han preguntado ¿Qué te pasa? ¿Y tú has contestado “no me pasa nada” cuando realmente sí pasaba y no te encontrabas bien? … Pues bien, tengo que decirte que es una respuesta bastante frecuente y a lo largo del programa descubrirás qué intenta decir de ti.
¿Qué hay detrás de esa frase?
Detrás de esa frase hay emociones dolorosas como tristeza, rabia, frustración, angustia, agotamiento emocional…
Motivos por los que pronunciamos esa frase
➢ Esta frase puede ser utilizada como un mecanismo de defensa para evitar sentir emociones dolorosas. En este caso la pronunciamos cuando: – No estamos preparados para comunicar nuestros sentimientos (ej. “no
estoy preparado para hablar de esto ahora”) o no sabemos cómo hacerlo porque no sabemos identificar ni ponerle nombre a lo que estamos sintiendo (ej. estoy mal, pero no sé lo que me pasa).
– Queremos evitar una conversación incómoda o una discusión. – No queremos perder los papeles (ej. no hablo porque no sé cómo voy a reaccionar)
– No queremos preocupar a los demás ni sobrecargarlos.
– No queremos sentirnos vulnerables porque culturalmente nos han enseñado a mostrarnos fuertes y a disimular nuestro malestar. – No queremos ser juzgados ni rechazados.
– No queremos que minimicen o ridiculicen lo que sentimos.
➢ Como una manera indirecta de expresar las emociones.
En este caso, la persona niega que le ocurra algo, pero en el fondo desea que la otra persona insista, e incluso adivine lo que realmente le pasa para recibir el apoyo emocional que necesita sin tener que pedirlo.
En ocasiones puede derivar en un problema, y es que si la otra persona se agarra de forma literal a la frase “no me pasa nada” y no es capaz de detectar el malestar de la otra persona, esta se muestra molesta y no entendida, lo que
le lleva a confirmar su idea de “no tiene sentido que me abra ni me exprese, así que es mejor callarme”.
Consecuencias negativas
– Desconexión emocional: Cuando reprimimos lo que sentimos dejamos de escuchar nuestras emociones y nuestras necesidades, lo que hace que nos desconectemos de nosotros mismos y aparezca un bloqueo emocional.
– Ese bloqueo se traduce en irritabilidad, ansiedad, dolor en el pecho, dolor en el estómago, voces, malas formas, insatisfacción, sensación de vacío y soledad, etc.
– Nos aísla y hace que establezcamos vínculos superficiales. Beneficios
Si se utiliza de forma adecuada nos ayuda a autorregularnos, ya que nos permite controlar nuestras emociones y nuestras reacciones para no desbordarnos, y nos ayuda a seleccionar el momento correcto para abordar la situación.
Cómo abordarlo
- Entiende que los vínculos fuertes se forjan cuando compartimos cómo nos sentimos. Para ello:
▪ No tengas miedo a reconocer y expresar tus emociones con los demás.
▪ Analiza lo que estás sintiendo.
▪ Ponle nombre.
▪ Valida lo que sientes: entiende que es normal lo que estás sintiendo y acógelo, pero no lo rechaces. Por ejemplo, prohíbete frases del tipo “no quiero sentirme triste”, “no quiero tener ansiedad”, etc.
▪ No tengas prisa por encontrar una respuesta inmediata, la conseguirás con el tiempo y el trabajo.
- Sustituye “no me pasa nada” por otras expresiones como por ejemplo “no me encuentro bien”, “estoy triste”, “siento mucha angustia, pero no sé por qué”, “me encuentro mal pero ahora necesito estar sola”, “solo necesito que te quedes conmigo y me abraces”, “me siento molesta”…
- No esperes a que el otro adivine lo que te pasa, lo que sientes o lo que necesitas.
4. Busca apoyo y expresa que necesitas ayuda: ¡Ojo! Elige bien a la persona con la que compartes tu mundo interno (familia, amigos o profesionales).