27 May 2025  /  María Arévalo

Vamos a hablar de una respuesta emocional que, podríamos decir,  genera percepciones y reacciones distintas en las personas, incluso  controversia. 

¿POR QUÉ LLORAMOS? 

Durante mucho tiempo se ha pensado y se sigue pensando, que el llanto  es un signo de debilidad. También hay personas que en la consulta me piden perdón por llorar, e intento desdramatizar ese momento haciéndoles ver que no  están haciendo nada malo y que es su momento y su espacio. De hecho, me  alegro de transmitirlo porque tras varias sesiones me dicen “estoy bien y llego  aquí y empiezo a llorar”, eso refleja que entienden que es su espacio para  expresar libremente lo que necesiten. 

Hay que tener en cuenta que el llanto es una respuesta no solo a la  tristeza, sino también al dolor, a la impotencia, a la frustración, al miedo, a la  ansiedad, a la humillación, a la alegría, etc. 

También lloramos cuando no somos capaces de expresar con palabras  emociones más complejas, o la mezcla de varias emociones. De hecho, hay  muchas personas que van a consulta, lloran y ante la pregunta ¿Por qué lloras?  La respuesta es “no sé”.  

BENEFICIOS DE LLORAR 

A diferencia de lo que creen muchas personas, llorar tiene un impacto  positivo sobre nuestro bienestar. 

Cuando lloramos nos estamos comunicando y estamos transmitiendo que  necesitamos apoyo. 

Nos ayuda a desahogarnos y a disminuir el dolor. Shakespeare  escribió “el llanto hace menos profundo el dolor»

Libera estrés: cuando lloramos nos sentimos tranquilos y relajados,  incluso favorece el sueño. También, después de llorar se piensa con más  claridad (mientras que la rabia nos enturbia la mente, la tristeza nos aporta  claridad).

Nos ayuda a conectar entre nosotros. Cuando ves a alguien llorar lo  normal es ofrecer apoyo a esa persona. 

Nos permite aceptar la realidad que nos hace daño. 

SI EL LLANTO ES CONTINUO…SE PIERDE LA FUNCIÓN ADAPTATIVA 

Si el llanto es continuo y se alarga en el tiempo deja de ser beneficioso y  empieza a generar consecuencias negativas: 

Problemas de sueño: puede generar problemas para dormir o bien,  necesidad de dormir demasiado. 

Problemas en la alimentación: apenas comes o comes demasiado. – Agotamiento emocional: pensad que cuando se llora intensamente, el  cuerpo sufre un desgaste emocional importante, ya que se produce una  liberación. A dosis bajas tiene un efecto liberador, pero si ocurre con  mucha frecuencia el desgaste comienza a debilitar no solo el cuerpo  (dolores de cabeza, cansancio excesivo, tensión en los hombros, etc.),  sino también la mente, ya que empieza a bloquearse. 

Problemas en los vínculos: quizás los demás no sepan como  relacionarse con una persona que continuamente llora, sumado a que se  dejan de hacer actividades y planes debido al malestar que se siente. 

¿POR QUÉ NO PUEDO LLORAR? 

Un aspecto clave es que cada persona es diferente y gestiona los  problemas y las emociones de manera diferente, por lo tanto, los tiempos a la  hora de reaccionar también son diferentes. Hay personas que lloran con más  facilidad que otras. Al fin y al cabo, esto no es ningún problema. 

El problema aparece cuando existe la necesidad de llorar, pero no se  puede. Esto ocurre porque hay un bloqueo emocional, al haber reprimido  emociones durante mucho tiempo, o de haberte dicho a ti mismo “ahora no me  puedo permitir llorar”, “ahora no es el momento porque están mis  hijos/marido/padres… delante”, “no lloro porque no quiero que me vean mal”, etc. 

Como mecanismo de defensa, la mente “se desconecta” para no sentir las 

emociones. Lo problemático de esta estrategia es que, a corto plazo “no se siente  dolor”, pero a largo plazo, aquello que se reprime se transforma en ansiedad,  generando un nudo en el pecho con el que a veces se tiene ganas de llorar, pero  no es posible. 

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA ROMPER EL BLOQUEO? 

  1. Ser consciente del bloqueo: quédate unos minutos sol@, sin ningún ruido.  Cierra los ojos y presta atención a cómo se siente tu cuerpo. Te darás  cuenta del malestar que sientes. Es importante que no cortes ese  momento, aunque empieces a sentirte mal. 
  2. Verbaliza los motivos que te hacen sentir mal: lo puedes hacer contigo  mism@, con alguien de confianza o con un profesional. 
  3. Si lo anterior no te funciona, ponte una película o una canción triste que  te permitan llorar, y cuando eso ocurra no cortes el llanto. 
  4. Mentalízate de que cada vez que necesitas llorar y lo evitas estás  acumulando estrés, ansiedad y agresividad. Recuerda que ese es el nudo  que sientes en el pecho y que no hay manera de eliminar. 

Con todo lo mencionado no se está transmitiendo que haya que ir llorando  por las esquinas para encontrarse mejor, sino que normalicemos el llanto cuando  lo necesitemos, pero sin caer en un estado de malestar y llanto continuo.  Tampoco sería bueno canalizarlo todo a través de las lágrimas, porque no sería  adaptativo. 

Datos curiosos sobre el llanto

Numerosos estudios demuestran que las mujeres lloran más que los  hombres por varios motivos: 

– El conducto lagrimal en las mujeres es más corto que en los hombres, lo  que hace que las lágrimas salgan antes. 

– Cuestión hormonal: tanto hombres como mujeres tienen la hormona  prolactina, pero es mucho mayor en las mujeres, lo que hace que  promueva el llanto, mientras que la testosterona en los hombres parece  inhibirlo. Sin embargo, con el paso de los años la testosterona en el  hombre empieza a bajar y es posible que lloren con más frecuencia.