11 November 2025  /  María Arévalo

Mi experiencia profesional me lleva a darme cuenta que las personas  tienden a confundir dos conceptos: cuidado y sobreprotección en el momento de establecer vínculos. En el programa de hoy vamos a explicar la diferencia entre  un concepto y otro. 

En primer lugar, vamos a partir de la base de que esa confusión se puede  poner de manifiesto en cualquier tipo de vínculo. Por ejemplo: 

ψ La madre que está pendiente de que el hijo haga las tareas diariamente,  se sienta con él a estudiar, se anticipa y le resuelve cualquier situación  que puede generarle malestar… 

ψ El hij@ que cuida a sus padres, pero enfoca el cuidado en la observación  continua, en estar pendiente de si aparece algún síntoma físico, le toman  la temperatura y la tensión con frecuencia, los apartan de actividades que  antes realizaban y que a día de hoy pueden seguir realizando (cocinar,  conducir, limpiar, etc.) 

ψ Parejas en las que un miembro de la pareja se convierte en madre o padre  del otro. 

Diferencia entre cuidar y sobreproteger 

Cuando hablamos de cuidar y sobreproteger nos referimos a dos formas  de relacionarnos con alguien que, aunque pueden parecer similares, son  totalmente opuestas. A modo de ejemplo, vamos a centrarnos en el vínculo de  los padres con sus hijos.

Cuidar  Sobreproteger
Es brindar compañía, atención, cariño y  seguridad en los momentos difíciles. Es controlar al niño y evitar que se  enfrente a cualquier momento difícil.
Permite al niño explorar, equivocarse y aprender. El adulto se anticipa a posibles peligros resolviéndolos para que el niño no sufra.
Fomenta en el niño un desarrollo  emocional sano y estable al promover la  autoestima, la seguridad emocional, la  capacidad de enfrentarse a retos y a  Fomenta en el niño un desarrollo  emocional inseguro y dependiente, ya  que limita su autonomía e independencia,  se siente pequeñito ante el mundo, 

 

problemas acordes a su edad, la tolerancia  a la frustración, la construcción de  relaciones sanas, etc. contribuye a su baja autoestima, presenta  dificultad para tomar decisiones, el niño  crea vínculos de dependencia, baja  tolerancia a la frustración, es más  propenso a la ansiedad, al miedo al  fracaso, etc.
Los miedos del adulto son manejados  de forma madura. El adulto proyecta sus miedos en el  niño.
El mensaje que se le transmite es “Confío  en ti”. El mensaje que se le transmite es “No  eres capaz sin mí”.

 

Hay padres que confunden el amor con el control, sin ser conscientes de  que ese tipo de conductas limitan la autonomía del niño impidiendo que este se  desarrolle de forma sana. Estas condutas basadas en el control suelen  enmascararse bajo el concepto de amor, protección y responsabilidad. Algunas  de esas conductas son: 

ψ Evitar que tu hijo sufra creyendo erróneamente que eso está en tu mano.  Ej. no está en tu mano que tu hijo discuta con un compañero de clase o  que se frustre si no saca una buena nota en el examen. 

ψ Estar pendiente de cada detalle relacionado con tu hijo. 

ψ Tomar decisiones por él. 

ψ Anticiparte a resolver sus problemas sin darle la oportunidad de que lo  intente él primero. 

ψ Hablar por ellos en público. 

ψ Ejemplo de una persona a la que le diagnosticaron diabetes siendo una  niña. La madre desarrolló fobia a que tuviera una bajada de azúcar que  no la dejaba dormir en casa de sus amigas. Esta persona creció sintiendo  que no era normal. 

Hay que pensar que a cualquier persona que sobreprotejamos, lejos de  hacerle un favor, le estamos impidiendo que sea independiente, que saque su  potencial, que se valga por sí misma, le estamos transmitiendo “tranquil@ que  yo estoy aquí”, pero ¿Qué pasa cuando no puedas estar? …Que los dos viviréis 

con ansiedad porque él/ella no sabrá desenvolverse sin ti y tú te sentirás culpable  por no poder darle respuesta a su situación como has hecho siempre. 

Consecuencias negativas 

El control excesivo hacia alguien genera en la persona que lo sufre: 

Síntomas de ansiedad y depresión. 

Sensación de no sentirse válida. 

Inseguridad. 

Tendencia a agradar para que la quieran. 

Creencia de que el mundo supone una amenaza continua y que no tiene  herramientas para enfrentarse. 

Dificultad para gestionar sus emociones. 

Se frustran con facilidad. 

Establecen relaciones de dependencia (buscan que alguien le resuelva la  vida: padres, pareja, entorno, etc.). 

Cómo abordarlo 

  1. Analiza tu ansiedad y tus miedos como padre/madre y trabájalos Pregúntate ¿Por qué tengo necesidad de controlarlo todo?, ¿Por qué  necesito que mi hij@ dependa de mí?, ¿Tengo miedo de que mi hij@ deje de  necesitarme?, ¿Tengo miedo a la soledad?, ¿Llevo bien que mi hij@ crezca?,  ¿Trato igual a todos mis hijos? (se tiende a ser más protector con el que veis  más vulnerable o más similar a vosotros en la forma de ser, y no queréis que  sufra lo que vosotros habéis sufrido) ¡ojo! Tu eres tú y tu hij@ es tu hij@. 
  2. Identifica conductas sobreprotectoras y cámbialas
  3. Entiende que NO puedes ni debes controlarlo todo
  4. Entiende que tú has hecho tu vida, ahora le toca a tu hij@. 5. Tu hij@ no es de tu propiedad, tienes que dejarlo volar y ser libre. 6. Transmítele que siempre puede contar contigo, pero no lo anules (ni a él/ella,  ni sus emociones, ni sus necesidades, ni sus opiniones). 
  5. Entiende que tiene que experimentar emociones dolorosas (eso es lo que  lo va a construir y hacer crecer como persona). 
  6. Fomenta que tome decisiones y que asuma las consecuencias. 9. Entiende que tiene que equivocarse.

10.Trabaja el desapego. Ej. La mamá que necesita estar cerca del hijo cada vez  que este tiene que estudiar. En este caso sería conveniente que no  permaneciera sentada, sino que supervise de vez en cuando que el niño va  bien. Piensa que si el niño la necesita la va a buscar. 

11.Evita el chantaje emocional: “Si haces eso, me haces sufrir”, “ya no quieres  estar con tus padres”, “no quiero que te pase nada, por eso no te dejo salir”. 

Hay que entender que cambiar de la sobreprotección al cuidado es un proceso gradual que requiere tiempo. Pasar de la sobreprotección al cuidado no  significa que estés abandonando a tu hij@, significa que vas a ayudarl@ a ser  independiente. 

Por último, pregúntate si estás cuidando y ayudando a que tu hij@ (o esa  persona que te venga a la cabeza) sea independiente o estas sobreprotegiendo  e intentando que tu hij@ (o esa persona) no sufra. 

«Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.» (María Montessori)