5 April 2022  /  María Arévalo

Siempre hemos hecho hincapié en la importancia de las emociones, y precisamente desde que empezó el COVID (hace 2 años) hasta hoy, han sido innumerables las emociones experimentadas (muchas emociones en un corto periodo de tiempo). 

Una de las emociones que más nos ha inundado en este tiempo es la TRISTEZA.

¿QUÉ ES LA TRISTEZA?

  • Emoción básica que se experimenta desde que somos pequeños
  • Es válida como cualquier otra
  • Sin embargo, es una emoción que se asocia a la desesperanza, al vacío, la soledad, el bloqueo, incluso se vive como incómoda, muda, ya que cuesta trabajo EXPRESARLA y SOSTENERLA en la otra persona.
  • A pesar de todo ello, tiene una función adaptativa: EXPRESAR/CANALIZAR EL DOLOR y RECIBIR EL APOYO DE LA OTRAS PERSONAS. 

¿POR QUÉ APARECE LA TRISTEZA?

Al igual que la rabia se activa ante las injusticias y nos ayuda a defendernos, la tristeza también tiene un detonante: LA PÉRDIDA. 

La tristeza se activa cuando perdemos algo, cuando algo se rompe, cuando no se cumplen nuestras expectativas, cuando hay un fracaso, cuando nos sentimos indefensos, cuando no sentimos apoyo, ante una enfermedad crónica, etc. Precisamente, esas pérdidas son las que nos llevan a buscar soluciones. (Ej: se me rompe el móvil y me busco otro).

¿NOS AFECTA LA TRISTEZA O EL NO SABER GESTIONARLA?

A día de hoy, se percibe mucha tristeza en las personas, personas que antes eran alegres y que se sienten tristes, apagadas. Lógicamente, la realidad que estamos teniendo no ayuda (COVID, confinamiento, volcán de la palma, la guerra, etc.). Vivimos unos tiempos en los que todas las noticias son negativas ¿Acaso no es normal estar triste? Claro que sí. El problema no es sentir tristeza sino no saber gestionarla. 

Desde pequeños nadie nos enseña a gestionar emociones. Cuando un niño se siente triste pensamos que no tiene motivos para sentirse así y realizamos comentarios del tipo “no llores”, “venga que no es nada”, “no te pongas así por ese pego” “no tienes motivos para estar triste”, y esos comentarios se acompañan de esfuerzos por desviar su atención para que la tristeza desaparezca rápido (ej. Comprando juguetes, galletes, helado). Con estas conductas les estamos transmitiendo a ellos y a nosotros mismos que:

  • Sus motivos para estar triste no son válidos
  • La tristeza hay que evitarla y huir de ella cuando la sentimos

DETRÁS DE UNA EMOCIÓN PUEDE HABER OTRA EMOCIÓN…

Cuando sentimos dolor, automáticamente buscamos herramientas para aliviarlo, pero ¿Que ocurre cuando no disponemos de las herramientas necesarias? Que el malestar no solo no se resuelve, sino que se agrava, porque si la tristeza no se expresa aparecen otras emociones como vergüenza, culpa, rabia, etc., que generan problemas mayores y hacen que todo se complique, pero no por la emoción en sí (que como ya hemos dicho todas son útiles), sino porque la tristeza queda enmascarada por otras emociones como puede ser la rabia.

Muchas emociones se enmascaran. Hay mucha gente que vive enfadada y detrás de ese enfado hay una tristeza inmensa, ¿POR QUÉ? Porque como se ha dicho antes: cuando sentimos dolor automáticamente buscamos herramientas para aliviarlo y generalmente tendemos a buscar la solución más rápida pero no la más correcta, de manera que:

  1. Si no tengo herramientas para manejar la tristeza 
  2. Y a eso le sumo que es más fácil actuar desde la rabia que desde la tristeza, la situación se complicará y por tanto la búsqueda de la solución. 

Rabia nos da valor para actuar, para movernos, para defendernos 

Tristeza nos quita energía, lleva al aislamiento, incluso se considera un signo de debilidad y vulnerabilidad (Tristeza Me siento débil Tengo miedo de que vengan y me hagan daño)

COMO GESTIONAR LA TRISTEZA

  • El primer problema es querer controlar una emoción. Cuanto más intentas controlar algo más se intensifica y más se agrava. (Ej. Pastilla de jabón, oso blanco). Lo que sí puedes hacer es saber cómo actuar una vez que aparezca.
  • Es importante tener claro que las emociones no son positivas ni negativas, sino que toda emoción está diseñada para ayudarnos a alcanzar una estructura positiva en nosotros mismos. Dicho de otra forma, cada emoción busca algo bueno para nosotros, independientemente de que sea rabia, miedo o tristeza, y para alcanzar la estabilidad hay que entender que: ¡OJO! LAS EMOCIONES CUMPLEN SU FUNCIÓN CUANDO SE ESTÁN ATENUADO, NO CUANDO ESTÁN A FLOR DE PIEL Y NOS DESBORDAN.
    • Identificar la tristeza: hay gente que se encuentra mal pero no sabe poner nombre a eso que sienten. Posiblemente porque no lo han aprendido.

IMPORTANTE: LA TRISTEZA SOLO AYUDA CUANDO LAS PÉRDIDAS CON REALES Y NO AQUELLAS QUE ANTICIPAMOS.

  • Analizar como se manifiesta en ti: aislamiento, llanto, pensamientos negativos, 
  • Analizar qué estímulos te hacen sentir tristeza
  • Aprender a gestionarla:
  • Cuidarla y atenderla: permítete la emoción, no luches contra ella ni intentes echarla. Cuando hemos conseguido llegar a ese momento es cuando nos permitimos sentir el abrazo, el cariño y el consuelo de alguien. 

A veces pensamos que recibir ayuda es un signo de vulnerabilidad, pero cuando se rompe esa coraza, la persona se libera del sentimiento de vergüenza y de rabia y vive la tristeza tal y como es, como un río que sigue su cauce. 

Posiblemente en el momento del abrazo, el dolor se intensifica y te desborda (por eso muchas personas evitan ese momento) pero seguidamente se atenúa. 

Ejemplo: paciente que después de mucho tiempo reprimiendo sus emociones da rienda suelta a sus emociones, concretamente la tristeza y me comenta que no quiere sentirla porque si se lo permite empieza a llorar y no puede parar.

  • Busca compartir tu dolor: si sientes que no tienes a nadie, la alianza terapéutica te ayudará a compartir ese dolor y a sentir que alguien te escucha y te entiende.
  • Mira la situación en 3º persona: Piensa que dirías o harías si es tu amigo, tu hermana, etc., el que llega contándote eso por lo que tu misma estás sufriendo. 
  • Conductas: son importantes para no abandonarnos. Emitir conductas “no va a resolver nada”, pero no hacerlas puede agravar la situación. ¡OJO!

 

“Para que la tristeza se pueda marchar debe salir por la puerta de la conciencia, seguir el canal de las lágrimas y diluirse en la sensación de dolor compartido”. Anabel González (Psiquiatra y Psicoterapeuta)