19 March 2025  /  María Arévalo

Alejandra de Pedro es una psicóloga especializada en ansiedad y en  gestión emocional y refiere que «Tu cerebro no está hecho para que seas feliz,  está hecho para que sobrevivas«. 

¿QUÉ ES EL INSTINTO DE SUPERVIVENCIA? 

El instinto de supervivencia hace referencia a aquellas conductas innatas,  automáticas y rápidas que tienen como objetivo proteger a la persona ante un  peligro (ya sea físico o emocional). 

Un ejemplo claro es cuando vamos por la calle, es de noche y  escuchamos unos pasos. En este momento, sentimos miedo, y ese miedo hace  que aparezca el instinto de supervivencia que nos hace ponernos en alerta,  correr y por lo tanto protegernos. 

Pero más allá de lo físico, el instinto de supervivencia también juega un  papel importante en nuestro bienestar emocional. 

Por ejemplo, en un proceso de duelo, ya sea por fallecimiento de un ser  querido, un cambio de trabajo, una ruptura, el diagnóstico de una enfermedad física o mental, etc., el instinto de supervivencia nos hace buscar estrategias de  afrontamiento. 

¿PORQUÉ ES POSITIVO EL INSTINTO DE SUPERVIVENCIA? 

  • Ayuda a protegernos de peligros reales. 
  • Ayuda a prever riesgos futuros y a evitarlos. 
  • Fomenta la resiliencia: nuestra capacidad de sobreponerse ante las  adversidades buscando diferentes alternativas. 
  • Nos permite desplegar herramientas para resolver problemas: pensar de  forma racional dejando al margen los sentimientos, así como tolerar y  manejar la incertidumbre. 
  • Ayuda a tener un propósito en la vida, aunque sea sobrevivir (puedes  hacerlo porque sabes que no queda otra opción o lo haces por la gente  que tienes alrededor). 

Uno de los momentos en los que el instinto de supervivencia se  percibe con más claridad es el proceso de duelo (cualquier pérdida o proceso  de cambio en la vida ya sea pérdida de un ser querido, ruptura, enfermedad,  despido laboral, etc.), ya que: 

ψ La persona vive con un malestar constante. 

ψ Ese malestar continuo condiciona su vida, de manera que la persona  pierde su esencia y:  

Actúa por inercia

No tiene motivación ni ilusión por nada, le cuesta experimentar  sensaciones agradables. La persona centra sus esfuerzos en  sobrevivir y no hay fuerzas para nada más. 

Cumple con sus responsabilidades (trabajo, casa, hijos,  compromisos sociales, familiares, laborales, etc.) porque es lo que  debe hacer. Como he dicho antes no existe ilusión, ni tiene  objetivos que es lo que da sentido a nuestras vidas, por lo que su  proyecto de vida se detiene <Vives porque respiras>. 

Tras un periodo de tiempo así, la persona siente que “le faltan  fuerzas” y que el esfuerzo que tiene que emplear para seguir funcionando  con relativa “normalidad” es desproporcionado. Cada vez se percibe con  menos fuerza, todo se le hace un mundo, ya que tiene que aparentar una  normalidad que ni existe ni siente. Imagina tener que sonreír cuando lo  único que quieres es llorar; o tener que cumplir con compromisos en los  que debes mostrar una relativa normalidad cuando lo único que quieres es estar sol@. En estos casos, se está reprimiendo lo que realmente se  está sintiendo.  

En el duelo, el instinto de supervivencia se activa desde el principio con  esa fase de bloqueo en la que la persona no es consciente de la realidad al  100%, se continúa con la fase en la que: 

– Se entra en bucle con preguntas sin respuesta ¿Por qué ha pasado?,  pensar en lo que se podía haber hecho para evitar ese momento, etc. – Sentimiento de culpa: si hubiera hecho o dicho.

– Rabia y odio con la vida. 

– Abandono personal. 

– Aislamiento social. 

Finalmente, cuando la persona lleva un tiempo en ese punto, en el que el  sufrimiento es desbordante, la persona “toca fondo” y es el momento en el que  la persona empieza a ser consciente de que comienza a sobrevivir (aunque lo  cierto es que está sobreviviendo desde el minuto uno). Aquí la persona empieza  a entender que tiene que aprender a vivir con la ausencia de esa persona.  

PASOS QUE SE ACTIVAN EN EL INSTINTO DE SUPERVIVIENCIA. 

Cuando nos encontramos ante una situación que nos desajusta y que nos  desborda, se puede pasar por distintas fases: 

  1. Tras un periodo de mucho sufrimiento, la persona se plantea: “no puedo  seguir así”. 
  2. ¿Qué hago? 
  3. Se empiezan a tomar decisiones (valoro si necesito ayuda de un  profesional, mantengo una rutina mínima para no caer en el abandono,  escucho a mi cuerpo y a mis emociones, les hago caso, etc.) 
  4. Ejecutar cambios planteados en el paso anterior (busco profesionales,  me informo, pido cita, me marco una serie de tareas básicas para estar  ocupad@, etc.) 
  5. Recibo tratamiento 
  6. Constancia: la constancia y la disciplina son las cualidades en las que  más se flaquea y eso es lo que dificulta la recuperación de cualquier  persona. Cuando el dolor te zarandea y no hay herramientas para  combatirlo, el dolor termina devorándote. Por eso es tan importante luchar  diariamente e ir enfrentándose a lo que el proceso de duelo te pone por  delante. 
  7. Disciplina 
  8. Mentalización (la repetición de los cambios propuestos en las fases  anteriores nos ayuda a sobrevivir y a ir avanzando poco a poco). Con ello,  evitamos el estancamiento que es el objetivo principal.
  9. Liberación: Liberación no significa ser feliz, significa ser capaz de continuar de una manera muy diferente a como lo hacías antes. 

Volviendo a la frase de Alejandra de Pedro con la que he comenzado el  programa «Tu cerebro no está hecho para que seas feliz, está hecho para  que sobrevivas«, quiero dirigirme a aquellas personas que están atravesando  un momento de oscuridad en el que, seguramente, cuando miran hacia el futuro  sientan ahogo porque no ven solución a su dolor, incluso sientan que ese dolor  no se irá jamás. A todas esas personas, quiero transmitiros que el instinto de  supervivencia os ayudará a ir encontrando las respuestas que necesitáis.  Respuestas que os ayudarán a no vivir con rabia, y eso dará paso a la tristeza  que es la que os ayudará a aceptar la realidad tan dura que os está tocando vivir.  Recordad que el instinto de supervivencia os ayudará: NO a ser felices, sino a continuar viviendo sin ahogaros.