9 June 2021

Cualquier pérdida o cambio en nuestras vidas necesita un periodo de adaptación. 

La palabra <<pérdida>> abarca desde el fallecimiento de un ser querido hasta la pérdida de un trabajo, cambios de estatus profesional, cambio de ciudad, una ruptura sentimental, pérdida de un proceso judicial iniciado hace mucho tiempo, tratamiento de las adicciones, etc.

Si nos fijamos, el cambio o mejor dicho las pérdidas es algo frecuente en nuestra vida. Continuamente estamos ganando, pero también estamos perdiendo. Esas pérdidas son las que tenemos aceptar.

En todos los casos mencionados anteriormente, es frecuente sentir ansiedad, miedo, dudas, preguntas sin respuesta, negación, tristeza, bloqueo emocional, sentimiento de culpa, etc. Todas esas situaciones suponen una herida y como toda herida necesita su proceso de cicatrización.

Hay personas que tienen más facilidad para compartir lo que sienten y otras tienden a reprimir o negar el dolor con el objetivo de volver cuanto antes a la normalidad. Generalmente este camino no es recomendable, porque…

¿QUÉ OCURRE CUANDO LA HERIDA NO CICATRIZA?

  • NEGACIÓN Y ANESTESIA EMOCIONAL
  • La persona no acepta su realidad, no quiere verla
  • Eso le lleva a bloquearse emocionalmente al no dejar salir lo que realmente siente.

Ej. Evitan hablar del tema y de lo que sienten, intentan funcionar con “aparente normalidad” o por el contrario se aíslan para no tener que hablar del tema.

  • HIPERSENSIBILIDAD
  • Cuando la persona vive con sentimientos encontrados durante mucho tiempo, se genera un desgaste emocional que se traduce en mayor sensibilidad a todo lo que ocurre a su alrededor, por eso las cosas le afectan más, le cuesta trabajo salir de la situación en la que se encuentra, no pueden pensar con claridad y no están preparados para tomar decisiones.

 

  • EL CUERPO TE ALERTA (Somatización)
  • Todo lo que se reprime, se manifiesta a través de síntomas corporales.

Ej. Dolor muscular, sensación de que el cuerpo te pesa, cansancio, dolor de estómago, dificultad para dormir o por el contrario necesidad de dormir mucho, dolor de cabeza, diarrea, etc. 

Muchas veces se busca el origen en los síntomas físicos y es un error porque el origen está en el dolor emocional no afrontado.

  • NO HAY FUTURO
  • Cuando la persona se encuentra en ese estado, el presente deja de tener sentido y con ello el futuro (no hay proyectos). La persona se limita a vivir por inercia, vive el día a día sin encontrar sentido.

 

  • SENTIMIENTOS NEGATIVOS
  • No trabajar la nueva realidad ni el sufrimiento que ello genera, hace que se viva con sentimientos de frustración y rabia.
  • Esto dificulta el día a día porque todo se vuelve negativo: la relación con los demás al no tener paciencia, al no sentirse entendido, al no tener motivación, al no tener ilusión… Se tiende a buscar el aislamiento.

Si todo esto no se trabaja, puede desembocar en problemas de depresión, en algunos casos a problemas de adicción o incluso a trastornos de alimentación.

 

¿CÓMO SE TRATA?

  • Con terapia psicológica
  • El objetivo no es que se olvide lo ocurrido ni mucho menos, sino aprender a encajar y manejar el dolor, y sobre todo interpretar las situaciones de diferente forma.

La oportunidad y necesidad de cambiar: La fábula «El vuelo del águila»

El águila es el ave con mayor longevidad de este tipo de especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40 debe tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años sus uñas están apretadas y flexibles, no consigue agarrar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas, pesadas y sus plumas gruesas, con lo que volar se le hace muy difícil. 

Debido a esto, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar el sitio adecuado, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Después de ese momento doloroso, debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. 

Cuando las nuevas uñas empiezan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses sale para su vuelo de renovación y podrá vivir 30 años más. Este ciclo de vida me parece fantástico, inspirador, motivador y de una madurez superlativa. 

Reflexión:

  • Hay momentos de nuestras vidas que llegamos a un punto de inflexión, en el que es bueno darse un tiempo para pensar y coger fuerzas, para luego poder volver a volar.
  • Ya sé que es un momento duro para cualquiera de nosotros cuando tenemos que someternos a un proceso de cambio, porque ahí es donde hay que plantearse comportamientos, creencias, rutinas, estilos de vida y lo más doloroso, el aceptar con humildad que las cosas no van bien.