25 May 2021

Existen diferentes tipos de estrés:

  • Estrés agudo: es la forma de estrés más común. Se produce cuando hay una tensión entre las demandas del entorno y las posibilidades de la persona para responder a ellas. 

Por ejemplo: si la persona se encuentra en un atasco y tiene que llegar a una reunión importante, o si hay que preparar un proyecto en 24 horas. 

Se produce un pico de estrés muy alto, pero es puntual.

Es normal sentir nerviosismo, enfado o frustración.

  • Estrés acumulativo: se produce en dos circunstancias. 
  1. Cuando el estímulo que genera estrés se repite una y otra vez. Ejemplo: encontrar un atasco todos los días a la hora de ir a trabajar.
  2. Cuando se dan varios factores estresantes al mismo tiempo. 

Ejemplo: la situación de los sanitarios ante el covid en los inicios: alto número de contagios, sin material adecuado (lo que implica estar expuestos), miedo de poder contagiar a sus familias, poca información sobre el tema, muchas horas de trabajo seguidas, impotencia al ver que había ciudadanos que no respondían como debían, sanitarios que han perdido a sus seres queridos, etc.

No podemos olvidar que el estrés es la antesala de la ansiedad, y si este tipo de estrés no es tratado puede desembocar en estrés crónico.

¿CÓMO RECONOCER EL ESTRÉS ACUMULATIVO?

La clave para identificar el estrés acumulativo son los cambios de comportamiento en la persona.

Síntomas más frecuentes:

  • Síntomas físicos: cansancio excesivo, diarrea, dolores de cabeza, dolores de espalda y dolor de estómago, problemas de sueño, modificaciones del apetito.
  • Síntomas emocionales: ansiedad, frustración, sentimientos de culpa, cambios de humor, optimismo o pesimismo excesivos, irritabilidad, crisis de llanto, pesadillas, falta de interés, tristeza, etc.
  • Otros síntomas: olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse, la persona rinde menos en el trabajo, actitud negativa, pérdida de creatividad y de motivación, aburrimiento.
  • Síntomas relacionales: sentirse aislado, resentimiento, soledad, quejas continuas, evita el contacto con otros aislándose él mismo.

Hay que tener en cuenta varios aspectos:

  1. El estado de estrés que experimentas no significa debilidad, todo lo contrario. Eso ha sido el resultado de haber estado activado y en alerta durante mucho tiempo para sacar las cosas hacia delante.
  2. Es muy probable que no seas consciente de que estás acumulando estrés hasta que el cuerpo te da una llamada brusca de atención. Por eso se da esta información, para que toméis consciencia de este estado (en caso de estar experimentándolo) para que podáis detectar este estado y poder pararlo. ¿CÓMO?  
  1. Abordando los síntomas de estrés.
  2. Identificando y tratando los problemas/circunstancias que estén desencadenando dicho estrés.

El estrés acumulativo se puede prevenir resolviendo los problemas que se plantean uno a uno, no acumulándolos.