11 May 2021

LOS PROBLEMAS: ¿UNA PUERTA O UN MURO?

Problema: aquella circunstancia que desencadena malestar en la persona y que tiene solución.

Cuando los problemas llegan (problemas de gran impacto emocional para la persona o la aparición de problemas de forma continuada en el tiempo), la persona experimenta un malestar que se traduce en falta de ánimo y motivación para afrontarlos.

El que los problemas sean una puerta o un muro depende de TU ACTITUD. La actitud cambia de una persona a otra, e incluso en la misma persona dependiendo del momento vital en el que se encuentre.

Ante las dificultades una persona puede reaccionar de 3 maneras diferentes: 

  • Parálisis: la persona se siente desbordada, sin fuerzas, por lo que cae en la pasividad, se lamenta y culpa a los demás o a la mala suerte. Esta actitud magnifica el problema.
  • Resignación: acepta el problema, pero no lo resuelve. Aparecen expresiones del tipo: “qué vamos a hacerle» o «la vida es así». Se limita a esperar a que pase el tiempo para continuar su vida en el mismo punto en el que la había dejado, olvidándose de que eso es imposible puesto que todo cambia.
  • Desafío o puerta: persona que ve el problema como una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente y aprender. Perciben el problema como una puerta.

Cuando decimos que los problemas pueden ser una puerta y una oportunidad para crecer, no significa que nos vayamos al extremo y no nos preocupe nada o dejemos de darle importancia a las cosas. Lo que quiero decir es que tenemos que preocuparnos, pero dentro de unos límites. (1)Tener una preocupación saludable que nos permita buscar solución a ese problema y que al mismo tiempo nos permita seguir ocupándonos de nuestras responsabilidades.

La preocupación excesiva:

  1. Paraliza a la persona, la bloquea
  2. La atrapa en el sufrimiento

 

ESTRATEGIAS

  1. Cuando viene un problema, hay que detenerse antes de actuar porque nos equivocaríamos.

Hay que tomarse un tiempo para analizar el problema con claridad y tomar la decisión más conveniente, ya que nadie puede dar respuesta a una situación complicada de forma rápida.

En ese momento, las emociones dificultan que pensemos y hay que dar tiempo para que se atenúen (¡OJO! Sin forzarnos. Cada persona necesita su tiempo).

Emoción
Razón
Solución

 

Teniendo en cuenta el esquema previo… ¿Por qué es más fácil ayudar a otras personas que ayudarnos a nosotros mismos? Porque al ayudar a otras personas estamos fuera del problema y lo percibimos con claridad. No significa que no te preocupes por la gente o que no la entiendas, solo que el sentimiento es menos intenso al no ser el protagonista de la historia, por lo tanto, entra en juego la razón, quedando la emoción al margen, que es lo que nos nubla a la hora de tomar decisiones.

Ej: padres que dan dinero a un adicto (El profesional es el que se encarga de orientarlos porque sus sentimientos como padres le impiden ver lo que es mejor para su hijo en ese momento)

 

  1. Albert Einstein decía que antes de solucionar un problema hay que entenderlo, es decir, hay que desgranarlo, analizarlo, y para eso se necesita tiempo y claridad mental. Somos personas y como tal, necesitamos tiempo para encajar los imprevistos.

Esta es la clave para resolver un problema: SABER CUAL ES EL PROBLEMA. Para identificar el problema es necesaria la razón, la parte objetiva. Lo que ocurre es que cuando el problema lo tenemos nosotros, son las emociones las que nos impiden ver el problema con claridad.