14 June 2022  /  María Arévalo

¿QUÉ ES LA RABIA?  Y SUS FUNCIONES

Es una de las siete emociones básicas que experimenta el ser humano, y como venimos diciendo cada vez que hablamos de las emociones: TODAS LAS EMOCIONES CUMPLEN UNA FUNCIÓN, y la rabia no iba a ser menos.

La rabia nos ayuda a protegernos cuando nos sentimos atacados, y es una de las emociones que más energía moviliza en la persona (nos ayuda a poner límites).

Normalmente, cuando la gente está triste, no hace nada. Solo llorar sobre su condición. Pero cuando se enfadan, provocan un cambio.

 

Podemos sentir rabia cuando:

  • Percibimos una injusticia hacia nosotros o hacia otras personas.
  • Vemos que nuestras metas o proyectos son obstaculizados (Lo que esperamos y lo que obtenemos no se corresponde).
  • Sentimos que han traicionado nuestra confianza.
  • Acumulamos decepciones.
  • Recibimos críticas que consideramos injustas.

Es normal que algo o alguien nos haga sentir mal y aparezcan emociones como el enfado, pero lo que no es normal es cuando perdemos el control sobre nosotros mismos al sentirnos dolidos, y precisamente la rabia es una emoción que saca lo peor de nosotros, puesto que dejamos de ser nosotros.

La rabia no tiene porque ir solo hacia los demás, sino también hacia nosotros mismos. Cuando nos sentimos culpables por algo arremetemos sobre nosotros mismos, nos juzgamos duramente, e incluso nos castigamos. Esta dinámica lo único que hace es agravar el problema inicial.

¿POR QUÉ INHIBIMOS LA RABIA?

La rabia es una emoción que no está bien vista porque se asocia a la agresividad, pero no tienen por qué ir de la mano. De hecho, puedes sentir y mostrar ira sin agresividad.

Hay personas que reprimen la rabia porque piensan que: 1) Si se enfadan son malas personas ante la posibilidad de hacer daño a los demás al expresar lo que les molesta; 2) Miedo a parecerse a alguien que no les gusta, ya que cada persona tiene sus propias experiencias y el haber estado relacionadas con personas de mal carácter la lleva a evitar conflictos y problemas; 3) o bien, por miedo a perder el control si dejan salir la rabia.

Estos planteamientos harán que no se exprese el enfado y por tanto que no se pongan límites permitiendo que el resto de personas nos sobrepasen.

CÓMO GESTIONAR LA RABIA

  1. Para poder gestionar la rabia, primero hay que saber identificarla y para ello tienes que permitirte sentirla y responsabilizarte del malestar. ¿Cómo puedes responsabilizarte? Detectando como esa rabia se manifiesta en TI tanto a nivel físico como psicológico. Como se ha dicho antes, la rabia nos activa mucho: a nivel físico aumenta la presión cardiaca, la respiración, etc. A nivel psicológico, podemos preguntarnos:
  • ¿Qué me molesta de esta situación?
  • ¿Qué me está provocando este malestar?

Generalmente, tendemos a desvincularnos o responsabilizar a otros o a la situación. Pero solo cuando nos hacemos responsables de la emoción es cuando podemos darle respuesta.

Ejemplo

A veces nos enfada que los demás no actúen como nosotros queremos que lo hagan. En este caso, habría que analizar si ese enfado es producto de una idea irracional al formar unas expectativas que no son reales, ya que no podemos esperar que los demás actúen como nosotros queremos que lo hagan.

Otro ejemplo, es cuando en una relación de pareja una de las partes es más sociable que otra y la persona menos sociable no encaja que su pareja se muestre simpátic@ con otras personas. Esa situación puede despertar rabia en esa persona, pero es producto del miedo de que otra persona pueda fijarse en su pareja y que su relación esté en peligro (En esta situación, además de la idea irracional que provoca esa rabia, también se aprecia el fenómeno en el que la rabia enmascara a otras emociones. En este caso el miedo).

En los procesos de duelo, ya sea por una ruptura de pareja, por el fallecimiento de un ser querido, por la pérdida de un trabajo, por problemas económicos, por haber perdido un avión, etc., en todos estos momentos aparece la rabia enmascarando a la tristeza. Por ello, muchos procesos de duelo se enquistan al sentir una emoción distinta a la que debería de experimentarse en esos momentos.

  1. En momentos de rabia, si vemos que existe riesgo de descontrolarnos es preferible tomarnos un tiempo. La típica expresión de “cuenta hasta 10”. Cuento de la tortuga.
  2. Una vez que tomas distancia y te has tranquilizado puedes decidir como quieres responder. Si quieres expresarlo o no, si merece la pena hacerlo, etc.
  3. Si decides expresarlo, debes hacerlo con asertividad. Sería bueno comenzar expresando como te sientes a raíz de esa situación, argumentando y explicando los motivos concretos que te han llevado a sentir rabia. Hay que explicar la situación de manera objetiva, sin aprovechar la situación para atacar a la persona con temas personales ni sacando situaciones del pasado (centrarnos en el presente). Una vez explicados los motivos sería conveniente expresar como te hubiera gustado que hubieran transcurrido las cosas para evitar problemas futuros.

Acabamos de explicar cómo gestionar el enfado en uno mismo, pero cuando el enfado lo siente otra persona, no se suele saber como reaccionar ya que nos sentimos incómodos. Generalmente:

  • Se tiende a quitar importancia con frases como “Venga, ya está no pasa nada”.
  • Intentar calmar a una persona enfadada no tiene resultado, ya que lo más probable es que la ira aumente.

Ambas formas son erróneas porque estamos reprimiendo el malestar y no permitimos que el enfado fluya.

Aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón ardiendo con la intención de tirarlo a alguien; eres tú quien te quemas.