28 June 2022  /  María Arévalo

¿QUÉ ES?
Es un fenómeno multicausal (no se debe a un único factor), y es debido a un reflejo de nuestro autoconcepto (la imagen que tenemos de nosotros mismos). Está muy relacionado con la inseguridad y la falta de confianza en una misma.

Hablo en femenino porque este Síndrome es una problemática de género, asociada a esas etiquetas que se le han ido atribuyendo a la mujer durante años. Es cierto que no solo les ocurre a las mujeres, aunque sí en su mayoría.
Es la “necesidad de ser suficiente” que se manifiesta con un miedo constante a que “la descubran” porque se considera un “fraude como persona”.
Poner en duda, continuamente, nuestra capacidad y nuestro potencial es agotador.

Por ejemplo:

 Cuando recibimos un halago o cuando hemos conseguido algo exitoso y lo atribuimos a la suerte, a que era muy fácil o que es algo que consigue todo el mundo, y NO a nuestras capacidades.
 Cuando te frustras al enfrentarte a situaciones en las que piensas que te requieren mayor esfuerzo del que debería requerirte y ya caes en “no valgo para esto”.
 Cuando sientes que no puedes cometer ningún error.

ORIGEN
 Estilo educativo basado en la exigencia o en el sacrificio:
o Cuando los progenitores o progenitoras han sido exigentes.
o Una educación en la que el reconocimiento se ha volcado más en el resultado que en el proceso. (Ej. Centrarnos solo en la nota y no en el esfuerzo empleado por la persona).

Este tipo de experiencias generan sensaciones de “Nunca es suficiente” o “No soy lo suficientemente buena, responsable, estudiosa, no sirvo, no valgo, no soy capaz, no soy importante”, etc.)

AUTOEXIGENCIA Y PERFECCIONISMO: detrás de todo esto, se encuentran la autoexigencia y el perfeccionismo como estrategias para compensar esa sensación de “no ser suficiente”, de manera que, si yo me esfuerzo, me exijo, y soy muy perseverante voy a conseguir el resultado que quiero, y me voy a alejar de esa sensación desagradable,
de no ser suficiente. Al mismo tiempo, la crítica y el diálogo interno negativo, hace que la
presión y la autoexigencia se mantenga.

Esto hace que nos metamos en una rueda en la que:
1. Parto de la base de que si me exijo o me esfuerzo mucho lo voy a conseguir.
2. Eso hace que se entre en una dinámica de “HACER CONTINUAMENTE” y no parar.
3. Si yo me instauro en esa dinámica mucho tiempo y no hay descanso, el cuerpo y la mente se va cansando. Esto lleva a la PROCRASTINACIÓN (posponer).
4. Automáticamente aparece la sensación y la creencia de “no valgo”, “soy una vaga porque he dejado de hacer”.

1. Parto de la base de que si me exijo o me esfuerzo mucho lo voy a conseguir.

2. Eso hace que se entre en una dinámica de “HACER CONTINUAMENTE” y no
parar.

3. Si yo me instauro en esa dinámica mucho tiempo y no hay descanso, el cuerpo y la
mente se va cansando. Esto lleva a la PROCRASTINACIÓN (posponer).
4. Automáticamente, AL DEJAR DE HACER, aparece la sensación y la creencia de “no valgo”, “soy una vaga. AQUÍ, VUELVES A CONECTAR CON LA IDEA DE …

Esta rueda evidencia que estaríamos metidos en un ciclo donde se tiene la sensación de que nunca es suficiente, y EN REALIDAD NUNCA VA A SER SUFICIENTE SI ESA SEGURIDAD INTERNA LA INTENTAMOS COMPENSAR A TRAVÉS DE COSAS EXTERNAS COMO UNA CONFIRMACIÓN, UNA VALIDACIÓN, ETC. Es como pretender llenar una botella que tiene un agujero debajo. Entrar en esta dinámica genera sufrimiento, baja autoestima, ansiedad y sentimiento de culpa.

 Esta dinámica también viene reforzada por la CREENCIA SOCIAL de que está muy bien visto ser autoexigente: HACER MUCHO Y EL NO DESCANSO.

TIPOS DE “IMPOSTORAS”
1. Tipo 1: Se caracterizan por ponerse metas inalcanzables. Metas que ni ellas ni cualquier otra persona podría conseguir. Eso genera una sensación constante de “no llego”, y por tanto de frustración y fracaso.
2. Tipo 2: Las personas que se consideran “todo terreno”, llegan a TODO, pueden con todo SOLAS, e incluso con cosas que no le pertenecen.
3. Tipo 3: Personas que de pequeñas sacaban buenas notas con facilidad, sin mucho esfuerzo, y ahora, en la edad adulta, sienten que cuando algo les requiere un poco más de esfuerzo y no sale a la primera, piensan que no valen para eso, ya que antes conseguían las cosas con mayor facilidad.

COMO ABORDARLO
1. Tomar conciencia de que se sufre este síndrome. Podemos hacernos una serie de preguntas que invitan a reflexionar y a reconocerla:
 ¿Esta dinámica me recuerda a alguien?
 ¿Lo que me digo lo he escuchado o sentido anteriormente?, ¿Dónde? y ¿De quién?
 Ante qué situaciones te aparece y si te aparece con determinadas personas.
 ¿He sentido alguna vez que ser YO no estaba bien?
 ¿Cuándo he aprendido que decir que SI a todo, y que poder con todo SOLA, es lo único que vale?
 ¿Por qué cosas se me reconocían en la infancia: por las notas, por los amigos, por ser buena, por ser responsable, por no quejarte …
 ¿Cuándo he aprendido que al recibir un elogio tengo que ser modesta?

Una vez reflexionado y reconocido…

2. Hay que tener claro que la autoexigencia está muy presente en este fenómeno. Por ello, lo primero que debemos hacer es dejar de exigirnos y pensar ¿QUÉ PASARÍA SI NO PUEDO CON TODO? Quizás es momento de empezar a PARAR y soportar ese “malestar”
que generaría esa nueva situación (de no hacer nada) a la que NO se está acostumbrada.
3. Entender que no todo es tu responsabilidad. Saber lo que depende de ti y lo que no, te ayudará a aceptar, poner límites en función de tus necesidades y sobre todo romper con la idea de “Tener que poder con todo” para pasar a la idea de “Qué es aquello con lo que realmente quieres poder”.
4. Hay que PERMITIRSE EL ERROR, y con ello hay que trabajar la frustración y las creencias erróneas ligadas a este síndrome.

5. Reconocer los propios logros. ¿No crees que es irracional pensar que nada te sale bien?