5 March 2025  /  María Arévalo

 

Algunas personas en consulta verbalizan “siento que no encajo en ningún  sitio” y en ellas percibo que esa frase va acompañada de apatía y sensación de  estancamiento. Esta sensación sería algo parecido a “estoy en un momento  en el que todo me da igual”. De hecho, lo sienten así, pero la realidad es muy  diferente, ya que cuando una persona se encuentra así, significa que algo en ella  no va bien y tiene que pararse a analizar lo que le está ocurriendo. 

Lo primero que hay que analizar es si esa sensación la está  experimentando por primera vez o si la persona la ha experimentado en otros  momentos de su vida. Muchas personas verbalizan que no es la primera vez que  la experimentan, pero sí es la primera vez que la viven con tanta intensidad. 

¿PORQUÉ SE TIENE ESA SENSACIÓN? 

Pues bien, lo primero que hay que analizar es porqué la persona se está  sintiendo así. 

  • Momento de cambio: es importante entender que el paso de los años y las  experiencias vividas en esos años nos hacen cambiar y evolucionar, y esto  hace que cambie nuestra forma de ver la vida, nuestro estilo de vida, nuestros  intereses, nuestros objetivos y metas, etc. En el programa anterior se hablaba  de la importancia de tener objetivos, y hay que ser realista y entender que  nuestros objetivos no van a ser los mismos que hace 8 años. 

Los cambios de etapa requieren un proceso de adaptación, que lleva a la  persona a tener la sensación de que está desubicada y que va a la deriva.  No encontrarte bien contigo mismo: cuando no te encuentras bien y te  sientes estancado se refleja en la relación que mantienes con los demás. ¿En  qué lo notas? Cuando estás reunida con gente y sientes que las  conversaciones no te llenan, e incluso te enfadan porque sientes que son  conversaciones banales o que estás perdiendo el tiempo. Si te paras a  pensarlo son conversaciones que has tenido con esas mismas personas  durante años, pero ahora no solo no te llenan, sino que te desagradan. El  problema no es la conversación o la persona que tienes enfrente, la cuestión  es que no te encuentras bien y hace que todo te siente mal.

  • Cuando te encuentras mal y ves que no tienes a nadie con quien compartirlo  es cuando te das cuenta de que tus vínculos son superficiales y aparece  el sentimiento de soledad. Quizás eso ha existido siempre, pero nunca te  habías dado cuenta.  
  • También puedes darte cuenta de que antes tenías intereses en común con  ciertas personas, incluso puntos de vista y opiniones similares y ahora no. El  hecho de no tener gente con la que compartir aficiones, intereses, planes,  etc., o incluso tener planteamientos diferentes hace que aparezca el  sentimiento de soledad. 

Hay personas que le dan más importancia a tener a alguien con quien hacer  planes y otras tener a alguien con quien compartir cómo se sienten. Pensamientos intrusivos: hay personas que cuando se encuentran mal  empiezan a tener pensamientos negativos (intrusivos) cuando están reunidos  con gente y prestan excesiva atención a dichos pensamientos. Por ejemplo,  “no pinto nada aquí”, “fíjate lo que ha dicho fulanito”, “no estoy de acuerdo  con lo que están diciendo, pero si digo lo que pienso puede sentar mal”, etc.  Esos pensamientos reflejan un nivel de ansiedad alto, que hacen que la  persona viva en alerta y dificulta que socialice. Verbalizar los pensamientos  ayudan a que pierdan importancia. 

  • Aislamiento: al encontrarte mal y al sentirte sol@ comienza un proceso de  aislamiento, quizás inconsciente, puesto que lo social, lo familiar, lo  profesional, lo personal…es algo que te supone más coste que beneficio por  el nivel de energía que requiere y del que careces en ese momento para  poder enfrentarte a todo ello. 

En definitiva, la frase “siento que no encajo” refleja que no estoy agusto  con lo de fuera o con lo que me rodea. Eso hace que focalicemos en lo externo  al pensar que el problema está en el entorno (trabajo, amistades, pareja,  responsabilidades, etc.), y en parte puedes llevar razón y que lo de fuera haya  dejado de llenarte, pero te animo a que focalices en ti y que te analices  haciéndote preguntas para ver qué puedes hacer al respecto. 

¿Cómo me siento? 

¿Cuánto tiempo llevo sintiéndome así?

¿Qué cosas del entorno me hacen daño, no me gustan o han dejado  de llenarme? 

Aquello que no me gusta ¿Es real o una percepción mía? ¿Aquello que no me gusta ha sido una realidad que ha estado  presente en mi vida siempre y es ahora cuando me he dado cuenta y  cuando noto que me está afectando más? 

¿Estoy llevando la vida que yo quiero?  

Si no es así ¿Qué puedo hacer?  

¿Hay algo que dependa de mí? 

¿Qué decisiones tengo que tomar? 

¿Estoy dispuesto a tomarlas? 

Si una vez que te respondas a esas preguntas tienes claro lo que tienes  que cambiar y las decisiones que deberías de tomar para resolver ese malestar que sientes, empieza a actuar. Si, por el contrario, sigues sin tomar decisiones, debes tener en cuenta que: 

– Continuarás sintiendo que “no encajas en ningún sitio” y que todo te da  igual. 

– Te resignarás con la vida que tienes y seguirás sintiéndote sol@,  estancad@ y apátic@.  

– La sensación de estancamiento te está hablando y te está diciendo que  necesitas hacer cambios en tu vida. 

– Esta sensación mantenida en el tiempo puede conducir a estados  depresivos. 

¿CÓMO HACERLO? 

Lo más importante es pensar qué cambios quieres hacer y con qué  objetivos puedes empezar.  

Ej. si te estás sintiendo sola y sientes que la relación con tus amistades se está  enfriando…

ψ Puedes intentar tomar la iniciativa y proponer algún plan con ellas y  dejarte llevar, sin estar tan pendiente de esos pensamientos intrusivos que  continuamente te hacen analizar la situación de si encajas o no. 

ψ Puedes proponerte verlas 1 vez a la semana o cada quince días para que  la relación no se enfríe. 

ψ Si a pesar de hacer eso, te das cuenta de que la relación ha cambiado  porque vuestros intereses ya no son los mismos o que os encontráis en  momentos vitales diferentes, no pasa nada, son cuestiones que forman  parte de la vida y hay que aceptar que la vida es un proceso de cambio  continuo y que hay etapas que se cierran. 

Ej. si sientes que tu pareja está más centrad@ en el trabajo que en la familia y pasas mucho tiempo sol@ y esa situación te está afectando cada vez más… 

ψ Puedes tener una conversación con tu pareja para expresarle cómo te  sientes e intentar buscar soluciones como, por ejemplo, pasar más tiempo  juntos o hacer planes que aumenten el tiempo de calidad en la pareja. 

ψ Si esa situación está afectando a otras áreas de la relación como puede  ser que haya menos intimidad y menos comunicación, también existe la  posibilidad de buscar ayuda profesional, ya que si no se aborda llega un  momento de indiferencia dentro de la relación donde los miembros de la  pareja aprenden a ir cada uno por su lado. 

Ej. si tu pareja tiene un problema de adicción y eso está destruyendo la  relación… 

ψ Puedes tener una conversación para hacerle ver que tiene un problema y  la necesidad de buscar ayuda. 

ψ Esta opción casi nunca da resultado, y son los años y el deterioro de la  relación lo que hace que no se hable y solo se discuta. Si a pesar de todos  los intentos, la persona sigue con su problema de adicción y tú sientes  que el vínculo entre vosotros está perdido, es decisión tuya mantenerte  en esa situación o ponerle punto y final.

CONCLUSIÓN… 

Con estos ejemplos quiero que veáis la importancia de analizaros a  vosotros mismos y de que os deis cuenta de aquello que os lleva a sentiros fuera  de lugar, pero no para que esto os sirva como excusa para resignaros y decir  “hay algo fuera que me hace sentir mal y es lo que tengo” o para lanzar  <<balones fuera>>, sino para que penséis qué podéis hacer vosotros para salir  del malestar con los recursos que tenéis, y para ello la respuesta es TOMAR  DECISIONES y HACER CAMBIOS.  

El AISLAMIENTO y la RESIGNACIÓN hace que te prives de  oportunidades y hace que aumente aún más tu sentimiento de soledad y de  estancamiento, con lo cual ACTÚA.