«No Encajo en Ningún Sitio’: El Significado Oculto Detrás de Esta Frase»
Algunas personas en consulta verbalizan “siento que no encajo en ningún sitio” y en ellas percibo que esa frase va acompañada de apatía y sensación de estancamiento. Esta sensación sería algo parecido a “estoy en un momento en el que todo me da igual”. De hecho, lo sienten así, pero la realidad es muy diferente, ya que cuando una persona se encuentra así, significa que algo en ella no va bien y tiene que pararse a analizar lo que le está ocurriendo.
Lo primero que hay que analizar es si esa sensación la está experimentando por primera vez o si la persona la ha experimentado en otros momentos de su vida. Muchas personas verbalizan que no es la primera vez que la experimentan, pero sí es la primera vez que la viven con tanta intensidad.
¿PORQUÉ SE TIENE ESA SENSACIÓN?
Pues bien, lo primero que hay que analizar es porqué la persona se está sintiendo así.
- Momento de cambio: es importante entender que el paso de los años y las experiencias vividas en esos años nos hacen cambiar y evolucionar, y esto hace que cambie nuestra forma de ver la vida, nuestro estilo de vida, nuestros intereses, nuestros objetivos y metas, etc. En el programa anterior se hablaba de la importancia de tener objetivos, y hay que ser realista y entender que nuestros objetivos no van a ser los mismos que hace 8 años.
Los cambios de etapa requieren un proceso de adaptación, que lleva a la persona a tener la sensación de que está desubicada y que va a la deriva. • No encontrarte bien contigo mismo: cuando no te encuentras bien y te sientes estancado se refleja en la relación que mantienes con los demás. ¿En qué lo notas? Cuando estás reunida con gente y sientes que las conversaciones no te llenan, e incluso te enfadan porque sientes que son conversaciones banales o que estás perdiendo el tiempo. Si te paras a pensarlo son conversaciones que has tenido con esas mismas personas durante años, pero ahora no solo no te llenan, sino que te desagradan. El problema no es la conversación o la persona que tienes enfrente, la cuestión es que no te encuentras bien y hace que todo te siente mal.
- Cuando te encuentras mal y ves que no tienes a nadie con quien compartirlo es cuando te das cuenta de que tus vínculos son superficiales y aparece el sentimiento de soledad. Quizás eso ha existido siempre, pero nunca te habías dado cuenta.
- También puedes darte cuenta de que antes tenías intereses en común con ciertas personas, incluso puntos de vista y opiniones similares y ahora no. El hecho de no tener gente con la que compartir aficiones, intereses, planes, etc., o incluso tener planteamientos diferentes hace que aparezca el sentimiento de soledad.
Hay personas que le dan más importancia a tener a alguien con quien hacer planes y otras tener a alguien con quien compartir cómo se sienten. • Pensamientos intrusivos: hay personas que cuando se encuentran mal empiezan a tener pensamientos negativos (intrusivos) cuando están reunidos con gente y prestan excesiva atención a dichos pensamientos. Por ejemplo, “no pinto nada aquí”, “fíjate lo que ha dicho fulanito”, “no estoy de acuerdo con lo que están diciendo, pero si digo lo que pienso puede sentar mal”, etc. Esos pensamientos reflejan un nivel de ansiedad alto, que hacen que la persona viva en alerta y dificulta que socialice. → Verbalizar los pensamientos ayudan a que pierdan importancia.
- Aislamiento: al encontrarte mal y al sentirte sol@ comienza un proceso de aislamiento, quizás inconsciente, puesto que lo social, lo familiar, lo profesional, lo personal…es algo que te supone más coste que beneficio por el nivel de energía que requiere y del que careces en ese momento para poder enfrentarte a todo ello.
En definitiva, la frase “siento que no encajo” refleja que no estoy agusto con lo de fuera o con lo que me rodea. Eso hace que focalicemos en lo externo al pensar que el problema está en el entorno (trabajo, amistades, pareja, responsabilidades, etc.), y en parte puedes llevar razón y que lo de fuera haya dejado de llenarte, pero te animo a que focalices en ti y que te analices haciéndote preguntas para ver qué puedes hacer al respecto.
– ¿Cómo me siento?
– ¿Cuánto tiempo llevo sintiéndome así?
– ¿Qué cosas del entorno me hacen daño, no me gustan o han dejado de llenarme?
– Aquello que no me gusta ¿Es real o una percepción mía? – ¿Aquello que no me gusta ha sido una realidad que ha estado presente en mi vida siempre y es ahora cuando me he dado cuenta y cuando noto que me está afectando más?
– ¿Estoy llevando la vida que yo quiero?
– Si no es así ¿Qué puedo hacer?
– ¿Hay algo que dependa de mí?
– ¿Qué decisiones tengo que tomar?
– ¿Estoy dispuesto a tomarlas?
Si una vez que te respondas a esas preguntas tienes claro lo que tienes que cambiar y las decisiones que deberías de tomar para resolver ese malestar que sientes, empieza a actuar. Si, por el contrario, sigues sin tomar decisiones, debes tener en cuenta que:
– Continuarás sintiendo que “no encajas en ningún sitio” y que todo te da igual.
– Te resignarás con la vida que tienes y seguirás sintiéndote sol@, estancad@ y apátic@.
– La sensación de estancamiento te está hablando y te está diciendo que necesitas hacer cambios en tu vida.
– Esta sensación mantenida en el tiempo puede conducir a estados depresivos.
¿CÓMO HACERLO?
Lo más importante es pensar qué cambios quieres hacer y con qué objetivos puedes empezar.
Ej. si te estás sintiendo sola y sientes que la relación con tus amistades se está enfriando…
ψ Puedes intentar tomar la iniciativa y proponer algún plan con ellas y dejarte llevar, sin estar tan pendiente de esos pensamientos intrusivos que continuamente te hacen analizar la situación de si encajas o no.
ψ Puedes proponerte verlas 1 vez a la semana o cada quince días para que la relación no se enfríe.
ψ Si a pesar de hacer eso, te das cuenta de que la relación ha cambiado porque vuestros intereses ya no son los mismos o que os encontráis en momentos vitales diferentes, no pasa nada, son cuestiones que forman parte de la vida y hay que aceptar que la vida es un proceso de cambio continuo y que hay etapas que se cierran.
Ej. si sientes que tu pareja está más centrad@ en el trabajo que en la familia y pasas mucho tiempo sol@ y esa situación te está afectando cada vez más…
ψ Puedes tener una conversación con tu pareja para expresarle cómo te sientes e intentar buscar soluciones como, por ejemplo, pasar más tiempo juntos o hacer planes que aumenten el tiempo de calidad en la pareja.
ψ Si esa situación está afectando a otras áreas de la relación como puede ser que haya menos intimidad y menos comunicación, también existe la posibilidad de buscar ayuda profesional, ya que si no se aborda llega un momento de indiferencia dentro de la relación donde los miembros de la pareja aprenden a ir cada uno por su lado.
Ej. si tu pareja tiene un problema de adicción y eso está destruyendo la relación…
ψ Puedes tener una conversación para hacerle ver que tiene un problema y la necesidad de buscar ayuda.
ψ Esta opción casi nunca da resultado, y son los años y el deterioro de la relación lo que hace que no se hable y solo se discuta. Si a pesar de todos los intentos, la persona sigue con su problema de adicción y tú sientes que el vínculo entre vosotros está perdido, es decisión tuya mantenerte en esa situación o ponerle punto y final.
CONCLUSIÓN…
Con estos ejemplos quiero que veáis la importancia de analizaros a vosotros mismos y de que os deis cuenta de aquello que os lleva a sentiros fuera de lugar, pero no para que esto os sirva como excusa para resignaros y decir “hay algo fuera que me hace sentir mal y es lo que tengo” o para lanzar <<balones fuera>>, sino para que penséis qué podéis hacer vosotros para salir del malestar con los recursos que tenéis, y para ello la respuesta es TOMAR DECISIONES y HACER CAMBIOS.
El AISLAMIENTO y la RESIGNACIÓN hace que te prives de oportunidades y hace que aumente aún más tu sentimiento de soledad y de estancamiento, con lo cual ACTÚA.