30 July 2024  /  María Arévalo

En invierno estamos acostumbrados a horarios rígidos adaptados a las  guarderías, colegios y trabajos. Sin embargo, en verano las dinámicas cambian  y verano se asocia a descanso y a disfrute, pero si esto no se maneja bien, el  verano puede convertirse en un periodo de desorganización y una fuente de  conflicto, ya que los días son más largos, hay más tiempo libre, menos rutinas y  todo se relativiza. 

Por otro lado, el aumento del tiempo que se pasa en familia, se puede  convertir en foco de conflicto si no se gestiona bien. 

Por todo ello, hay que estar preparado para adaptarse a los cambios que  conlleva el verano. A continuación, vamos a dar algunas pautas para  conseguirlo: 

  1. Establecer nuevas dinámicas 

Como hemos dicho, los horarios del núcleo familiar cambian, lo cual no  significa que la vida se pare o que se pueda hacer lo que cada uno quiera.  Precisamente, más que nunca, hay que continuar con la rutina y con las normas  (aunque sean diferentes), ya que posteriormente la vuelta a la normalidad será  complicada si no existen unos horarios mínimos. 

Sueño 

Hay que mantener unos hábitos de sueño sanos. Para ello, es importante  mantener una ocupación en verano que nos “obligue” a levantarnos  relativamente temprano (Ej. Estudiantes, gimnasio) 

Reparto de tareas 

Durante el verano, es importante asignar tareas en casa y especificar muy  bien que tareas corresponden a cada persona.  

Importante dejarlo claro desde principio de verano. 

Hay familias que optan por mantener el mismo reparto de tareas que  venían poniendo en práctica durante el invierno.

Otras familias deciden aumentar la implicación de los niños en las  tareas de casa, al tener estos más tiempo libre. Es importante que los  peques colaboren en casa. ¡OJO! ESTO ES IMPORTANTE PARA  TRABAJAR LA AUTONOMÍA DE LOS NIÑOS. 

  1. Reservar tiempo a solas 

Generalmente, las vacaciones están diseñadas para pasarlas en  compañía, pero también es importante buscar momentos a solas para hacer  actividades que nos hagan sentir bien, que nos relajen y nos hagan disfrutar.  ¡OJO! No tienen que ser actividades fuera de lo común (ver una película, andar,  leer, hacer algún deporte que te guste, etc.).  

Esto es un aspecto importante a tener en cuenta en todas las personas  con el objetivo de evitar agobios y tensiones, pero más aún para las personas  más independientes que necesitan su espacio y sus momentos de soledad, y las  personas tímidas, ya que el hecho de estar en contacto continuo con otras  personas puede suponer una fuente de estrés, llegando a interferir en la relación  con los demás. 

  1. Ser comprensivos 

La actitud que adoptamos en nuestra vida ante lo que nos ocurre es  importante, y aunque pueda parecer poco relevante, la actitud con la que nos  enfrentemos a las vacaciones influirá en cómo éstas se desarrollarán.  

Las vacaciones (al hacerlas en grupo) implican adaptarse, en algunos  momentos, a planes que no nos agraden tanto, ya que cada persona puede tener  deseos y expectativas diferentes respecto a <<en qué emplear el día>>. También  podemos encontrarnos con comentarios desafortunados con los que tener que  lidiar, por eso es importante ser consciente de que todo eso se puede dar, lo que  hará que adoptemos una postura comprensiva y flexible, ayudándonos a  controlar nuestras reacciones, evitando conflictos y discusiones. 

Esa postura flexible debe ir acompañada de la COMUNICACIÓN, ya que  saber negociar y ser capaz de ceder hará que todos los miembros de la familia 

se sientan escuchados y comprendidos al ser tenidas en cuenta sus opiniones (incluidas las de los peques de la casa).  

Hay que llegar a acuerdos. 

IMPORTANTE: Hemos dicho que la organización durante las vacaciones es  necesaria pero no podemos organizarlo absolutamente todo, ya que estaríamos entrando en una rigidez que es incompatible con las vacaciones.  

Si las vacaciones se convierten en momentos de estrés, es posible que  invirtamos pocos esfuerzos en organizar las vacaciones, incluso que no haya  ilusión por estas, así que es importante unir esfuerzos para convertir las  vacaciones en uno de los mejores momentos del año en el que disfrutar.