¿ES UNA ESTRATEGIA ADECUADA CALLARSE PARA EVITAR CONFLICTOS?
Callar para evitar conflictos puede ser una estrategia adecuada para conseguir que la situación no se agrave, incluso refleja un cierto autocontrol por parte de la persona, pero cuando se adopta como forma habitual de relacionarse con el mundo puede convertirse en un problema.
Motivos por los que una persona se calla para evitar conflicto Como hemos dicho puede deberse a dos motivos:
– La persona tiene autocontrol (aspecto positivo).
– La persona tiene miedo al conflicto (aspecto negativo).
“Evitar el conflicto genera un conflicto”
Otros motivos:
– Edad: el paso de los años hace que se busque la tranquilidad y se huya de los conflictos.
– Educación recibida o cultura: una educación basada en no generar conflicto fomenta la sumisión.
– Baja autoestima o inseguridad: hay personas que piensan que lo que ellos digan o piensen no tiene valor, por lo que tienden a reprimir lo que piensan y sienten.
– Miedo al rechazo: hay personas que evitan el conflicto por miedo a que la otra persona se enfade, se aleje, se rompa la relación o tengan una mala imagen de él/ella.
– Experiencias previas: hay personas que evitan el conflicto porque han tenido relaciones de pareja en las que el conflicto era frecuente y entraban en bucle sin llegar a ninguna conclusión. También puede deberse a recuerdos de la infancia en los que el conflicto era frecuente o recuerdos en los que la persona haya perdido los papeles en un conflicto por no tener las herramientas necesarias para gestionarlos.
– Tener ciertos rasgos de personalidad contribuye a evitar el conflicto. Por ejemplo, ser complaciente, generoso, personalidad ansiosa con tendencia a la culpa, a la tristeza y a la rabia.
Diferentes maneras de reaccionar ante el conflicto.
La manera de reaccionar ante un conflicto depende de la personalidad que cada uno tenga.
➢ Por un lado, se encuentra la persona que reacciona de forma agresiva. ➢ Por otro lado, está la persona que evita el problema porque no quiere pasar un mal rato, lo que provoca que el problema se mantenga en el tiempo al no hablarlo y no afrontarlo.
➢ Por último, la persona que expresa su malestar de forma asertiva.
No podemos olvidar que la forma en la que gestionamos las cosas nos lleva a tener unas consecuencias u otras. Por eso, la forma de reaccionar ante el conflicto influye en la forma de solucionarlo.
Ante un conflicto se pueden dar varias reacciones:
▪ Escapar: huir del conflicto provoca que el problema permanezca en el tiempo. Las dos partes implicadas pierden porque el problema no se resuelve.
▪ Luchar: el conflicto se afronta desde la agresividad física o verbal. Se vive como una guerra en la que una parte gana y otra pierde. ▪ Rendirse: el conflicto se afronta cediendo y sometiéndose. La persona se percibe como perdedora de la guerra desde el inicio.
▪ Acordar: el conflicto se afronta a través de la negociación en la que las dos partes ganan unas cosas y pierden otras.
Consecuencias de evitar el conflicto
Las típicas frases de “yo por no discutir…”, “si a mí en el fondo me da igual, yo lo que no quiero son problemas” tienen consecuencias.
- Evitar los conflictos termina afectando a la salud mental y física, ya que la actitud pasiva que conlleva la evitación llena a la persona de estrés que puede desembocar en problemas de salud (úlceras en el estómago, caída del pelo, problemas musculares, dolores de cabeza, etc.).
- Ceder siempre ante los conflictos por miedo a ser rechazado, por miedo a dañar a alguien o por creer que no tienes derecho a expresar tu opinión hace que no atiendas tus propias necesidades, lo que termina mermando tu autoestima y la seguridad en ti mismo.
- Ese cúmulo de tensión por no expresar lo que piensas y no atender tus necesidades, sumado a la insistencia para abordar el problema y los reproches de la otra persona, al no ver cubierta su necesidad de resolver el problema en el momento (consecuencia de la actitud evitativa del otro)
puede provocar mal carácter, malas contestaciones, e incluso una explosión emocional en el futuro por cuestiones sin importancia. • La tendencia a huir del conflicto termina afectando a los vínculos porque los problemas se agravan al no hablarlos e impide que dos personas lleguen a conectar, por lo que se establecen relaciones superficiales y frías. Cuando una persona evita provoca que la otra persona le demande y le insista en tener una conversación lo que puede llevar a una dinámica negativa de huida→ persecución.
Cómo abordar el miedo al conflicto
Hay que matizar que, al igual que es importante y necesario afrontar los conflictos también habrá momentos en los que será necesario parar la discusión y retomarla cuando la tensión se haya reducido y las dos partes estén receptivas para entenderse. El problema radica en evitar el conflicto como dinámica habitual.
▪ Para abordar el miedo al conflicto hay que partir de la base de que el conflicto y las discrepancias forman parte de nuestro día, ya que están presentes desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Por lo tanto, la solución no está en correr un tupido velo ante esos conflictos, sino en afrontarlos.
▪ Entender que el conflicto manejado correctamente nos permite llegar a acuerdos, ver el problema desde otros puntos de vista, conectar emocionalmente con la otra persona, expresar emociones, escuchar al otro, comprenderse a uno mismo y a los demás, etc.
▪ Intenta separar las experiencias previas de las nuevas, es decir, si has tenido vínculos en los que has discutido en bucle sin llegar a un acuerdo no significa que con cualquier persona tenga que pasarte eso.
▪ Si ese miedo te impide avanzar en los vínculos (especialmente a nivel sentimental) sería conveniente que te trabajaras y analizaras cómo esas experiencias previas influyen en tu forma de relacionarte con otras personas.
▪ Si te planteas los vínculos huyendo del conflicto estarás abocado al fracaso, ya que te centrarás en construir vínculos superficiales. ▪ Para que el conflicto sea positivo:
– Tiene que haber respeto.
– Hay que enfocarse en la búsqueda de soluciones.
– Hay que eliminar la agresividad, la pasividad o la evitación a la hora de resolver un conflicto.
– Tienes que expresar cómo te sientes.
– Hay que poner límites.
– Apunta todo lo que quieras decir, ya que los nervios o el miedo pueden llevar a bloquearte.
– No tengas miedo a la reacción de la otra persona (esta puede ser una consecuencia de tu evitación ante los conflictos). Esto solo se soluciona superando la primera discusión.
– Aprende a negociar.
– Hay que entender que en los conflictos no tiene que haber un ganador y un perdedor, sino que las dos partes pueden ganar.
– Si la conversación se pone demasiado tensa para y retoma en otro momento.