1 January 1970

¿Estamos acostumbrados a hablar de lo que sentimos? Habrá quien conteste que sí, y habrá quien conteste que no, pero…cuando lo estamos haciendo… ¿Realmente somos conscientes de la importancia que tiene el “COMPARTIR”?

Lo cierto es que, en líneas generales, no le damos mucha importancia a expresar lo que sentimos, y si lo hacemos es de forma escueta con un: “estoy bien”, “ahí vamos”, “tirando que no es poco”, etc., pero no se le pone nombre a la emoción ni se profundiza en el motivo que hace que nos sintamos así. No es normal dedicar tiempo a hablar sobre cómo nos sentimos.

A continuación, os voy a leer un cuento. 

EL VASO DE AGUA

La psicóloga de una sesión grupal, en un momento dado levantó un vaso de agua.

Cuando todos esperaban oír la pregunta: «¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?», ella en lugar de esto preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas de los componentes del grupo variaron entre 200 y 250 gramos.

La psicóloga respondió:

– El peso absoluto no es importante, lo es el peso percibido, porque este dependerá de cuánto tiempo sostengo el vaso.

Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema.

Si lo sostengo durante 1 hora, me dolerá el brazo.

Si lo sostengo durante 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.

Después continuó diciendo:

– Las emociones son como el vaso de agua.

Si las reprimes un rato, no pasa nada.

Si las reprimes un poco más empiezan a doler, pero si las reprimes durante días, acabas sintiéndote desbordado e incapaz de hacer nada.

¡Acuérdate de soltar el vaso!

Como muy bien refleja el cuento, reprimir nuestras emociones significa no dejar fluir aquello que nos produce dolor, por lo que el sufrimiento termina acumulándose.

Rabia

  • La rabia que no se expresa se acumula.
  • Ejemplo: olla exprés
  • En algunos momentos aparece la sensación de <<voy a estallar>> y finalmente ocurre. Quizás te sientas enfadado con toda la razón del mundo, pero en el momento en el que explotas pierdes toda la razón (Ej. No saber decir “NO”).
  • Si eso ocurre una sola vez no hay problema, el problema surge cuando se entra en ese círculo negativo en el que acumulas rabia explotas te sientes culpable por la intensidad de tu reacción y tu comportamiento. Aquí la persona siente que pierde el control sobre sí misma.

Tristeza

  • Hay momentos en los que existe la necesidad de llorar, pero termina reprimiéndose por diferentes factores: situación en la que se está en ese momento, miedos, cultura; creencias sobre lo correcto o incorrecto de llorar (ejemplo de paciente: amigo), grado de intimidad, etc.)
  • Hay una imagen de Leonel Arturo Arregui Santander que refleja muy bien las consecuencias emocionales de reprimir el llanto.

 

  • El llanto es uno de los síntomas de la depresión. Llega un momento en el que los pacientes lloran, pero no saben el por qué. Lo que saben es que la necesidad de llorar se vuelve incontrolable, las lágrimas salen solas. Sin embargo, cuando la depresión se agrava y el sufrimiento es tan fuerte, ya no se puede ni llorar, a pesar de tener la necesidad de llorar, la persona es incapaz de hacerlo “depresión seca”.

 

Aunque hemos puesto el ejemplo de dos emociones poco agradables (tristeza y enfado), quiero remarcar que las personas que tienden a reprimir las emociones negativas también lo hacen con las positivas. Muchas veces ocurre que el cariño que le tenemos a las personas que queremos lo damos por hecho y no se ve necesario expresarlo. En este sentido, es importante comunicarlo y eso cambiará la percepción que tienen los demás de sí mismos y de nosotros.

¿Realmente es útil expresar cómo nos sentimos? Hay muchas personas que dudan de ello.

Se hace evidente cuando alguien está pasando por un mal momento, un bache emocional al que no es capaz de dar respuesta, y alguien le aconseja buscar ayuda, ir al PSICÓLOGO y su respuesta es: ¿A qué me va a ayudar a mí el psicólogo, si él no me va a resolver el problema?

No os podéis imaginar lo que alivia (No lo digo yo, lo han verbalizado por pacientes):

  • El poder compartir lo que os está pasando 
  • Con alguien ajeno a vuestro entorno (Esta estudiado que resulta más fácil desahogarse con personas desconocidas que con el entorno cercano). ¡OJO! Cuando se está realmente mal no es suficiente el apoyo emocional del entorno, sino que se necesita la empatía cognitiva: análisis OBJETIVO del problema y orientación para resolver el mismo.
  • Con quien os sentís escuchados 
  • Y que os va a ayudar (NO A RESOLVER EL PROBLEMA), sino a dotaros de las herramientas necesarias para que vosotros mismos resolváis el problema.

Independientemente de que sea con el psicólogo o con vuestro entorno, el expresar tiene muchos aspectos positivos:

  • Libera: al sacar las emociones negativas “descargar la mochila”.
  • Nos sentimos escuchados, comprendidos y aceptados, aunque los pensamientos, sentimientos o conductas no sean positivos.
  • Se crea conexión con la otra persona al compartir nuestras experiencias personales. En el caso del psicólogo, esa conexión se conoce como VÍNCULO TERAPÉUTICO.
  • Al compartir estamos permitiendo que nos conozcan más como persona, nuestros gustos, nuestros sentimientos.
  • Se pueden resolver problemas o incluso prevenirlos a través de la comunicación
  • Nos ayuda, a nosotros mismos, a ser conscientes de lo que sentimos.

 

¿COMO SE HACE?

Antes de expresar, hay que tener claro lo que se quiere expresar, por lo que debe existir un proceso previo: 

  1. Lo primero es permitirte sentir las emociones que viven dentro de ti. Las emociones te dan información y hay que escucharlas para sacar lo que te quieren decir.
  2. Conocer su origen. Qué situaciones, personas, circunstancias te hacen sentirte así.
  3. Ahora sí, llega el momento de expresarlas. Lógicamente, no en todas las situaciones podemos expresar lo que sentimos, en estos casos hay que seleccionar el momento, el lugar y la forma de trabajar ese malestar.
  4. La expresión emocional debe percibirse como una forma de resolver conflictos, no de crearlos. En caso de que la expresión emocional vaya encaminada a hacer consciente a una persona de que una conducta ha ocasionado malestar en nosotros debemos hacerlo desde el respeto.

 

¿POR QUÉ HE QUERIDO ABORDAR HOY ESTE TEMA?

Si antes lo tenía claro, ahora aún más tras leer un artículo que decía: “El índice de suicidios en Japón aumenta cada año. En un país que tiene vetado el desahogo emocional, las terapias del llanto son un recurso sanador que ayuda a muchas personas”.

  • Tener espacios seguros en los que desahogarse y poder compartir con otras personas sana y libera. No es la solución a los problemas, pero esos espacios son considerados un recurso adecuado y un buen punto de partida.

 

“SENTIR ES LO MÁS VALIENTE QUE HAY. REQUIERE AGALLAS”. (SERGI RUFI)

(Las personas dispuestas a conectar con lo que sienten son valientes, no todo el mundo está dispuesto a sufrir, pero en el fondo es la única forma de encontrar el camino).