28 March 2023  /  María Arévalo

Hace algunos programas hablábamos de la importancia de expresar lo que sentimos, y en cuanto a la capacidad de expresar existen 3 tipos de personas.

  1. Las que les cuesta expresar (porque son reservadas, porque no quieren preocupar a los demás, porque piensan que no es necesario o que no tiene sentido porque no va a hacer cambiar su situación…)
  2. Las que no tienen dificultad para hacerlo, y seleccionan el momento y las palabras adecuadas.
  3. Por último, están las personas que cogen por rutina el expresar su malestar, sus problemas, sus preocupaciones, lo que les duele, reviven una y otra vez algún episodio doloroso (por ejemplo, lo que le han dicho en una discusión o hecho en algún momento de su vida).

En este último caso, no podríamos calificar el expresar como algo positivo sino negativo, porque se pasa de la expresión emocional (que ayuda a liberar) a la queja. “La queja” utilizada en momentos puntuales ayuda a descargar y a liberar. El problema es cuando nos aferramos a ella.

Si nos paramos a observar, la queja forma parte de nuestra vida. Si no te has dado cuenta, haz el siguiente ejercicio: Elige un día y escucha las conversaciones de la gente de alrededor: nos quejamos del tiempo (frío o calor), de qué pongo hoy de comer, de qué ropa me pongo, del tiempo de espera en el supermercado, del jefe, 

Según el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos, la persona que vive instalada en la QUEJA:

Este bucle de la queja no es bueno para nuestra salud ni la de nuestro entorno, ya que tiene repercusiones negativas.

  • El hecho de vivir quejándonos, implica vivir pendientes de los aspectos negativos de la vida (Nadie se queja de algo bueno). Se deja de prestar atención a lo positivo, por lo que se dejan escapar oportunidades.
  • La persona que se queja continuamente asume el papel de víctima (¿Cuál es el objetivo?: Atraer la atención de los demás), no asume la responsabilidad de sus actos y busca culpables fuera de las cosas que le pasan. Si la persona cree que la culpa está fuera y que lo ocurrido no depende de él/ella deja de buscar soluciones esperando que sean los demás los que le resuelvan el problema.
  • El estado de ánimo de estas personas se caracteriza por emociones negativas (rabia, enfado, tristeza, miedo, incertidumbre, etc.). El enfado suele predominar en ellas, viven de mal humor y suelen ser desagradecidas porque no valoran la implicación de los demás hacia ellas.
  • Lógicamente, las relaciones sociales se deterioran, ya que, aunque al principio despiertan la compasión de las personas, finalmente terminan sobrecargando y agotando a los demás con sus problemas. De hecho, están tan centrados en ellos mismos y en sus problemas que no preguntan ni se interesan por el estado de los demás. Eso hace que su círculo social sea muy reducido. 

 

ORIGEN DE LA QUEJA (¿POR QUÉ APARECE LA QUEJA?)

  • Sentimiento de insatisfacción: cuando las personas no se encuentran satisfechas con su vida, sienten un vacío que se traduce en una queja continua, quejándose incluso de aspectos de la vida diaria como el calor, el tiempo o el comportamiento que alguien de su entorno ha tenido hacia ellos.
  • Egocentrismo y falta de empatía: son personas que suelen pensar que se lo merecen todo y si no consiguen lo que quieren recurren a la queja. Tampoco suelen ponerse en el lugar de los demás, ni son agradecidas con las cosas buenas que le pasan en el día a día.
  • Ser perfeccionista y exigente: el perfeccionismo y el tener expectativas muy altas sobre el comportamiento o actitudes de los demás hace que nuestra vara de medir sea más exigente.
  • Hábito: en algunos casos, esta dinámica se aprende de los padres. Desde pequeños se ve como normal utilizar la queja como forma de comunicarse con los demás, llegando a utilizar este recurso como una forma de romper el hielo o como tema de conversación.

 

¿CÓMO ABORDARLO?

Hay que tener en cuenta que la persona que se queja por todo lo tiene tan automatizado que no se da cuenta de ello. La queja es su forma de relacionarse y de llamar la atención de las personas que la rodean. Por ello, el primer paso es (1) TOMAR CONCIENCIA.

Si la persona está muy metida en esa dinámica, sería interesante que el entorno le ayudara a tomar conciencia de ello. ¿CÓMO? El entorno suele prestar mucha atención a la persona cuando ésta se queja, con lo cual estamos reforzando la conducta de quejarse. El objetivo es dejar de reforzar ese comportamiento, por lo tanto, cuando la persona se queje no prestar atención, ni interés ni soluciones a sus problemas.

Una forma de que la persona se de cuenta de si está utilizando la queja es prestar atención al tono que utiliza. Cuando nos quejamos se utiliza un tono apagado, triste, crítico, de enfado, 

Una vez que toma conciencia, el siguiente paso es (2) ANALIZAR aquello por lo que nos quejamos. Si tiene solución se la damos y si no tiene nos limitaremos a (3) ACEPTAR. Aceptar significa reconocer las situaciones de nuestras vidas que no nos gustan y sobre las que no podemos hacer nada porque no dependen de nosotros. El psicólogo Miguel Ángel Peinado dice que “Aceptar algo no es que te guste, aceptar no es que creas que lo negativo que te pasa es justo, ACEPTAR ES DEJAR DE QUEJARTE. Así podrás avanzar”

Lo importante que hay que tener claro es que hay que DEJAR DE QUEJARSE PARA PASAR A RESOLVER.

Un buen ejercicio podría ser ir anotando cada queja en un papel. El resultado es eficaz porque implica estar pendiente de lo que dices (TOMAR CONCIENCIA) para poder controlar tus pensamientos antes de verbalizarlos. En ese momento, dejarás de prestar atención al problema para empezar a buscar soluciones si las hay. Si no ACEPTAREMOS. 

Otro aspecto que puede ayudar es ALEJARSE DE PERSONAS NEGATIVAS Y QUEJOSAS, ya que dos personas que entran en la misma dinámica están desarrollando una relación tóxica. Si no es posible tomar distancia de esa persona, hay que intentar no prestar atención a sus quejas ni hacer comentarios sobre las mismas con el objetivo de no reforzar comportamientos negativos.

Fomentar la EMPATÍA, ponerse en el lugar de los demás. ¿Cómo se puede sentir una persona al escuchar a otra quejarse continuamente?; Alomejor a esa persona también le gustaría que le preguntaran como está ella y sentirse escuchada o que le agradezcas lo que hace por ti.

La clave sería EXPRESA, PERO NO TE QUEJES. Para ello, sería bueno mejorar la forma de hablar y entrenar habilidades de comunicación para expresar los aspectos negativos de tu vida, pero sin caer en la queja continua.

“O cambias o aceptas, pero deja de quejarte”