17 July 2024  /  María Arévalo

¿Eres una persona que tomas decisiones o lo evitas? ¿Tomar decisiones  te genera ansiedad, preocupación? ¿Se convierte en un obstáculo para ti? Si es  así, sería importante trabajarlo ya que la toma de decisiones forma parte de  nuestra vida. De hecho, diariamente estamos tomando decisiones. Cada cosa  que hacemos en nuestro día a día tiene una decisión detrás.  

Si te paras a observar, desde que nos levantamos estamos tomando  decisiones que abarcan desde lo que vamos a desayunar: tostadas o cereales;  tostadas con mantequilla o con aceite; café o colacao, hasta si me acuesto  temprano o tarde, me pongo la chaqueta blanca o marrón; como pasta o filetes  con patatas; si voy a ver una película en Netflix ¿Cuál elijo?, etc. 

Aquí se han mencionado decisiones que hay que tomar diariamente y que  pueden parecer intrascendentes, pero ¿Qué ocurre cuando hay que tomar  decisiones importantes y no nos sentimos capaces de hacerlo? En ese caso  podemos encontrarnos con un problema que afecta a nuestro funcionamiento  normal. 

Tomar decisiones no es tarea fácil y hay personas a las que se les hace  realmente difícil… 

¿POR QUÉ NOS CUESTA TRABAJO TOMAR DECISIONES? 

Por miedo a cometer errores.  

Por miedo a las consecuencias negativas que pueda tener esas decisiones.  No estar dispuesto a renunciar a aquella otra cosa que no se elige. Ser perfeccionista

Ser autocrítico

Decisiones basadas en el “debo” más que en “lo que me conviene”. 

PERCEPCIONES DE LAS PERSONAS QUE TIENEN DIFICULTAD PARA  TOMAR DECISIONES 

Las personas que tienen miedo a tomar decisiones: 

Asocian error a fracaso, y lo interpretan como algo catastrófico y sin  solución.

Creen no tener capacidad suficiente para afrontar proyectos o  responsabilidades. Consideran que no están a la altura de lo que se exige por lo que no se arriesgan. (Ej. Si me proponen ascender de puesto dudo de  que pueda hacer frente a esa responsabilidad. Si lo cojo termino dejándolo). 

Tienen miedo a la percepción que los demás puedan tener ante la  decisión tomada. Nos preocupa más lo que piensen los demás que lo que  pensamos nosotros mismos de la decisión tomada. CENTRAMOS  NUESTRA VALÍA EN LA OPINIÓN DE LA GENTE y nos olvidamos de  nosotros y de quien queremos ser. 

Cuando toman una decisión tienen la necesidad de comprobar una y otra  vez cada paso que dan. Eso genera sensación de control, que a su vez hace  que se entre en una dinámica obsesiva que llena de ansiedad a la persona. 

Puede llevar a la pasividad, evitando tomar decisiones, o bien, a posponer decisiones importantes que deben ser tomadas tarde o temprano, pero que  al dejarlas hay que decidir a última hora con prisas y sin haber valorado bien  esa decisión. 

CONSECUENCIAS 

La indecisión genera: 

Excesivo perfeccionismo, que se traduce en que la persona intenta  anticiparse y valorar todas las consecuencias con las que se puede encontrar  al tomar una decisión, pero como nunca encuentra la solución perfecta nunca actúa. 

Posponer la toma de decisiones. Esta estrategia de evitación puede llevar  a tomar decisiones de manera impulsiva en el último momento. Asignarle a otra persona la función de decidir por mí. Con este patrón se  generan relaciones de dependencia. Ej. Si cada vez que tengo que tomar una  decisión le pido a mi padre/madre que me diga qué es lo que tengo que hacer  se establece una relación de dependencia. 

Hace que nos instalemos en un pensamiento obsesivo, en el que se le da  muchas vueltas a las cosas generando duda y miedo continuo ante la  posibilidad de equivocarnos.

Al tomar decisiones hay que tener en cuenta X factores: 

  1. Las decisiones se ven influenciadas por factores que no podemos  controlar. 
  2. Debemos poner el foco en aquello que si podemos controlar y que  depende de nosotros. 
  3. Hay que tener en cuenta los objetivos que se quieren conseguir y los  recursos de los que se dispone para conseguirlos. 

Como se ha dicho anteriormente, en nuestro día a día tomamos pequeñas  decisiones a las que no se les presta atención, y sólo nos “preparamos y  prestamos atención a cómo nos sentimos” cuando tenemos que tomar  decisiones que consideramos importantes. Precisamente por eso sentimos  miedo, porque solo prestamos atención cuando hay que tomar decisiones  importantes y obviamos todas esas veces en las que hemos tomado decisiones  y lo hemos hecho bien, pero … COMO NO ERAN IMPORTANTES BAJO  NUESTRO PUNTO DE VISTA… NO CUENTAN. 

ASPECTOS A TENER EN CUENTA AL TOMAR DECISIONES LENGUAJE 

La manera de enfocar una decisión pasa por el diálogo interno (que es la  forma en la que nos hablamos a nosotros mismos y la forma en la que  interpretamos las cosas). 

Es un error pensar que tenemos que tomar la decisión perfecta, porque  NO EXISTE. 

Dejar de lado el concepto de “ERROR”: Si a la hora de tomar una decisión  yo la catalogo como buena o mala es probable que aparezca el miedo a  equivocarme, a sentirme juzgada y por lo tanto dude acerca de lo que tengo  que hacer, pero si en lugar de catalogar las decisiones como buenas o malas 

lo hago como “decisiones más o menos acertadas” en base al objetivo que  quiero conseguir será más fácil tomar decisiones. 

Dejar de lado la autocrítica: nos castigamos mucho cuando nos  equivocamos porque tenemos una postura extremista, dramática y poco  realista. Eso nos impide avanzar. Tenemos que permitirnos el error.

Es un error pensar que las decisiones son inamovibles, porque eso  genera mucha angustia y ansiedad. Esto ocurre con las decisiones de  comprar un piso, formalizar una relación de pareja, estudiar una carrera, etc.  Si con el tiempo te das cuenta de que ese piso se te queda chico, o que con  esa pareja no encajas o que lo que has empezado a estudiar no termina de  llenarte, puedes tomar decisiones en otra dirección. No hay errores. Siempre  podemos rectificar. 

Distinguir entre lo importante y lo urgente: hay que entender que todas  las decisiones no requieren el mismo nivel de análisis ni de tiempo para ser  tomadas. Para ello, se recomienda hacer una lista en la que se ordenen las  decisiones por grado de importancia. Cuando tomamos decisiones solemos  utilizar la parte racional (lo que debemos hacer) y también es aconsejable  prestar atención a los sentimientos y la intuición (si me gusta o no, si me  acerca al objetivo y si me conviene). 

En muchas ocasiones esperamos a sentirnos seguros para tomar  decisiones, y precisamente lo que aporta seguridad es actuar y ver los  resultados. También hay que ser realista y tener en cuenta que todas las  decisiones implican cierta inseguridad. Tan negativo es esperar demasiado  como decidir de forma impulsiva

Básate en tus valores, en tus emociones. Pregúntate si realmente la  decisión la estás tomando por ti o por alguien. Seguramente encuentres a  alguien que juzgue tu decisión. 

*No se trata de tirarse a la piscina sin agua, sino de tener en cuenta lo  que yo quiero, lo que me apetece (evidentemente aplicando también la  cabeza). 

*Ni dejar en manos de otras personas nuestras decisiones. Responsabilizarte de lo que tú decides, no significa que todo vaya a ser  perfecto y maravilloso porque no sabemos lo que va a pasar, pero sí te da  la confianza necesaria para gestionar lo que venga. En caso de que no salga  bien no lo vivirás como un drama, sino que buscarás alternativas. Las decisiones implican un coste, ya que cuando elijes estás dejando al  margen otras opciones, no podemos tenerlo todo. Eso implica dolor y hay que  aceptarlo. Si pretendemos no sufrir nos estaremos equivocando.

*Un criterio importante a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones es que  no se pueden tomar decisiones en momentos de inestabilidad (ni abajo ni  arriba)“No tomes una decisión permanente, por una emoción temporal”.  (Séneca). 

PASOS PARA TOMAR DECISIONES 

  1. Define bien el tipo de decisión. (Ej. Me ofrecen una oferta de trabajo.  ¿Acepto o no acepto?) 
  2. Valora todas las opciones. No te quedes solo con una opción. (Valora si en  ese momento estás trabajando, si estás esperando otra oferta, si llevas  mucho tiempo trabajando y necesitas un tiempo para descansar, si es un  sector que te gusta, etc.) 
  3. Visualízate en todas las opciones y hazte preguntas: ¿Cómo me veo en  esta opción? ¿Cómo me siento? ¿Me imagino feliz en esta opción? 4. Analiza las ventajas y los inconvenientes. Valora de 0-10 cada una de  ellas (0: me importa poco y 10: me importa mucho).
Ventajas  Inconvenientes
Es de lo mío (10)  No está cerca de mi casa (2)
Voy a ganar experiencia (10)  El dinero que gane lo gastaré en  gasolina (4)
Tengo buen horario (10)  No me garantizan la continuidad (10)
Llevo mucho tiempo sin trabajar (10)
El contrato dura 8 meses (9)