18 July 2023  /  María Arévalo

En algún que otro momento hemos hablado del estigma que supone ir al psicólogo, pero nunca nos hemos detenido a hablar sobre este tema, y creo que ha llegado el momento de dedicarle la importancia que se merece.

Aunque hemos avanzado mucho en este tema, y cada vez se hace más visible la importancia de la Salud Mental (algunos famosos lo han verbalizado públicamente), todavía queda mucho camino que recorrer y a mí me gustaría contribuir a ello haciendo hincapié en normalizar que tan importante es la salud física como la mental.

Cuando tenemos dolores físicos no hay debate, cada uno sabemos al especialista al que debemos recurrir. Si nos duele una muela vamos al dentista, si no veo bien voy al oculista, si tengo tapones voy al otorrino, si tengo problemas en la piel voy al dermatólogo, etc. Sin embargo, cuando nos duele el alma sabemos a dónde hay que ir, pero no vamos a ningún sitio y esperamos a que se pase. 

¿POR QUÉ?

  • Estigma social: ¿Qué van a pensar si voy al psicólogo?

La palabra psicólogo suena fuerte y uno de los principales miedos que tienen las personas es lo que puedan pensar de ellas por el hecho de buscar ayuda psicológica: miedo de que los vean como personas débiles, incapaces de resolver problema o locas. Lo curioso es que las personas que van al psicólogo son las que más cuerdas están porque captan que hay un problema, al cual le quieren dar solución, pero no tienen las herramientas adecuadas.

Lo cierto es que todas las personas tienen su propia opinión/percepción acerca de la ayuda psicológica, que NO DEL PSICÓLOGO (son cosas distintas). Me gustaría matizarlo porque el problema no es ir al psicólogo, sino el significado/interpretación que a eso se le da SI VA AL PSICÓLOGO ES PORQUE ESTÁ FATAL DE LA CABEZA.

Hay 4 tipos de enfoques:

  • Personas que están muy sensibilizadas con la salud mental y para ellas ir al psicólogo es tan normal como ir al médico de cabecera, de hecho, son las que buscan ayuda psicológica y recomiendan a otros ir al psicólogo. No se preocupan de lo que puedan pensar de ellos, no es algo que los condicionen.
  • Los que piensan que ir al psicólogo es de débil o estar loco.
  • Los que, directamente, no creen en la psicología. LA PSICOLOGÍA NO ES UNA RELIGIÓN ES UNA CIENCIA. Es como decir yo no creo en el cardiólogo. 

En este sentido, es curioso porque hay gente que duda de los cuadros psicológicos. Yo he escuchado gente que no “cree” en la ansiedad ni en la depresión, y cuando ellos se han visto sumidos en una ansiedad o depresión lo han verbalizado “y yo que era de los que criticaba a los que la tenían”.

  • Los que piensan que “esa persona en realidad no tiene ningún problema y que le gusta llamar la atención” “esos problemas no son para acudir al psicólogo”. 

Para cada uno su problema es el más importante. Yo aconsejaría que esa persona no tuviera demasiado en cuenta la opinión externa y que solo se preguntara ¿Me duele el alma? Si es que sí busca ayuda.

Una cosa que me gusta mucho es ver a la gente joven en consulta, lo que significa que cada vez tienen más normalizado el buscar ayuda. Uno a otros se recomiendan el psicólogo.

Todos conocemos a alguien que va al psicólogo.

  • Miedo a “abrirse” emocionalmente.

Es normal sentir vergüenza o incluso miedo la primera vez que te sientas delante de un profesional con el que tienes que desnudarte y compartir tu dolor. 

El psicólogo no va a juzgarte, y por supuesto la confidencialidad es clave en un proceso de recuperación.

  • No querer sufrir.

Una de las cosas más difíciles es remover temas dolorosos. Las personas piensan que es peor hablar sobre el tema que dejarlo apartado y ese es uno de los principales errores porque dejarlo apartado no significa que no duela. De hecho, llega a doler más porque no se trata (herida infectada).

“Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas” (Sigmund Freud)

La persona por no querer sufrir vive en un sufrimiento continuo.

  • Yo puedo solo.

Muchas personas creen poder salir de un mal momento solas. Aquí influye la educación, los valores recibidos y la personalidad. Si alguien ha interiorizado que pedir ayuda es debilidad evitará hacerlo. 

También hay personas que han podido con situaciones muy dolorosas, pero hay un momento en el que se rompen y no se lo permiten porque tienen interiorizado que tienen que seguir pudiendo con todo. Aquí les hago ver que todos tenemos un límite y no pasa nada. Aceptarlo contribuye a la estabilidad.

Una persona puede estar mal, pero no reconocer que necesita ayuda. Los tiempos de cada persona son diferentes, y hay que esperar a que toquen fondo.

  • Hay personas peor que yo.

Un error es asociar la ayuda psicológica exclusivamente a problemas mentales, porque con ese planteamiento es cierto que siempre habrá alguien peor que nosotros, y lo que hacemos es menospreciar nuestro dolor. Ante un problema físico no haríamos esa reflexión, ya que independientemente de si hay personas más graves que yo, lo que quiero es que me traten mi malestar.

  • El tiempo lo cura todo.

El tiempo por si solo no cura nada, todo lo contrario, porque puede agravar el dolor y la situación. Sería como no tratar una infección.

Las personas que piensan así terminan dándose cuenta de que la solución no es dejar pasar el tiempo porque la sintomatología se agrava.

  • No tengo tiempo.

Es cierto que vivimos en un mundo acelerado, pero llegados a este punto hay que tener en cuenta las prioridades. Si tuvieras un dolor abdominal insoportable con fiebre y náuseas, y vas a urgencias y te dicen que es apendicitis y hay que operar de urgencia no se te ocurriría decirle al cirujano que se esperara porque no tienes tiempo.

  • Dificultades económicas para afrontar el coste.

Es entendible que las consultas psicológicas privadas no son asequibles para todos, pero se pueden buscar otras alternativas como la salud pública, o percibir la atención psicológica como una inversión en nuestra salud (esto se entiende con el tiempo y la constancia del paciente que es lo que hace que se vean resultados. Cuando aparecen los resultados, el precio de la consulta no se percibe como un coste, sino como una inversión).

  • Ya tomo pastillas

Al igual que formamos parte de una sociedad acelerada, también estamos en una sociedad que busca soluciones rápidas para evitar el dolor. Yo no cuestiono la toma de medicación, ya que en muchos momentos en la herramienta clave que permite estabilizar a la persona para poder trabajar con ella, pero si bien es cierto no podemos agarrarnos a ella como ÚNICA solución.

  • Ya fui a un psicólogo y no me fue bien.

Eso no significa que el psicólogo sea malo o bueno, posiblemente no hayas conectado con esa persona, y no pasa nada. El consejo es que busques a esa persona con la que conectes y te sientes cómoda.

No podemos confundir “no encajar” con haber escuchado cosas que no queríamos escuchar.

¿CUÁNDO BUSCAR AYUDA?

Lo primero que hay que tener claro es que el buscar ayuda psicológica no tiene que ver con la persona (si es fuerte, si es débil, si es tímido, si es extrovertido, si es médico, si tiene poder adquisitivo, si no lo tiene, etc.), sino con el estado en el que se encuentre. Todos estamos expuestos a sentirnos vulnerables en un momento de nuestras vidas.

  • Cuando veas que un problema te genera sufrimiento y te interfiere en tu funcionamiento diario y en los distintos ámbitos de tu vida.
  • Si ves que tu carácter está cambiando, estás irritable, te sientes triste, solo, con sentimiento de culpa, ansiedad, etc., y eso condiciona tus decisiones.
  • Si te sientes perdido, inseguro, y sientes que no tienes herramientas para afrontar el problema.
  • Si estás mal y no sabes porqué.
  • Si te cuesta controlar tus emociones.
  • Si has puesto en práctica varias estrategias y ninguna da solución, y empiezas a dudar de tus capacidades.

 

LA TERAPIA no es nada más que un encuentro entre dos personas:

Una…

Sabe

Está llena de recursos

Tiene un abanico de herramientas

Posee la capacidad de resolver conflictos

La otra …. es el psicólogo.