10 December 2024  /  Mercedes Trujillo

¿TE PONES LA ZANCADILLA? 

¿Seré válida? 

¿Lo haré bien? 

¿Y si me equivoco y no soy lo que ellos esperan de mí?  ¿Y si los decepciono? 

Soy un fraude (Creencia) 

Seguro que hay gente mejor que yo

Han confiado en mí y no puedo fallar

Tengo que hacerlo bien/ no puedo dejar (ejemplo: un nuevo cargo),  porque los demás esperan mucho de mí. (Conducta y Pensamiento) Tengo que cuidar mi imagen porque … ¿Qué pensarán de mí? 

¿Te imaginas diciéndole estas frases a otra persona? 

¿Estás segura que vales para eso? 

No estoy muy segura de que lo hagas bien. 

Han apostado por ti y si te equivocas los vas a decepcionar. Eres un fraude. 

Da igual que te esfuerces, hay gente mejor que tú. 

Debes ser perfect@. 

Vaya imagen estás dando. 

Seguramente la respuesta sea que no. Entonces ¿Por qué te lo dices a ti  mism@? Cuando eso ocurre y te pones la zancadilla con frecuencia,  convirtiéndote en tu enemigo, te encuentras ante un fenómeno conocido como  autosabotaje. 

¿Qué es el autosabotaje? 

Es el conjunto de pensamientos, creencias o comportamientos que  tiene una persona hacia sí misma y que obstaculizan su crecimiento personal.  Suele ser inconsciente. 

“Confiar en ti mismo no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso”. (Albert Bandura)

Esta frase deja entrever que el autosabotaje condena a la persona a lo  que teme: al fracaso y al sufrimiento. 

¿Cuándo aparece? 

El autosabotaje aparece en aquellas situaciones que pueden suponer un  cambio positivo en la vida de la persona o cuando hay que tomar decisiones  importantes que implican una responsabilidad (de ahí el concepto de  autosabotaje y de cortarse las alas). En ese momento, se inician mecanismos de  defensa a través de los cuales la persona evita actuar por miedo a pasarlo mal,  por lo que hace todo lo posible por permanecer en su zona de confort. 

¿Cómo actúan las personas que se boicotean? 

Posponen. 

No priorizan los objetivos y no les dan forma para su consecución, por lo que  se distraen y se pierden en tareas menos desafiantes. 

Primero dicen que sí, pero luego se inventan una excusa para finalmente no hacer aquello con lo que se han comprometido. 

Algunas cosas las dejan a medias. 

Culpan a los demás o a sí mismos. 

Si se inician en algo y fallan se retiran a la primera. 

Viven en la queja y en la insatisfacción continua. 

Búsqueda continua del perfeccionismo: cuando consiguen aquello que  soñaban, en lugar de disfrutarlo, vuelven a poner el foco negativo en otro  aspecto. Ej. persona que lleva mucho tiempo esperando un trabajo en su  ámbito profesional. Antes de tenerlo, los comentarios eran “qué mala suerte  tengo”, “¿De verdad no me merezco una oportunidad?” “Yo solo quiero  formarme y aprender”, etc. Una vez que obtiene el trabajo, los pensamientos  y comentarios se centran en cuestionarse continuamente su valía, e  instruyéndose para no equivocarse, etc. 

Ante el error aparece una fuerte crítica. 

Niega sus propios deseos. Ej. persona que le gustaría tener una pareja con  la que compartir y conectar, pero por el miedo a sufrir se limita ante nuevas  experiencias y lo niega con frases como “me da igual”, “así estoy bien”, “no 

lo necesito”. Lo que hace es enmascararlos para no conectar con sus  verdaderas necesidades, ya que eso implicaría sentirse frustrad@.  

¿Por qué ocurre? 

Son varios los factores que pueden explicar el autosabotaje. Algunos de ellos  son: 

Miedo al fracaso: la persona que se autosabotea teme cometer errores,  incluso lo percibe como algo catastrófico e inviable. Ante el miedo a  equivocarse y de no estar a la altura de las circunstancias, evita tomar  decisiones y cae en la pasividad. 

Miedo a los cambios: los cambios implican novedad, de manera que todo lo  que implique salir de la zona de confort va acompañado de angustia y de la  creencia de no ser capaz de afrontarlo. 

Inseguridad y baja autoestima: las personas inseguras no se sienten capaces de afrontar los retos que la vida les trae. 

Búsqueda continua del perfeccionismo:  

– La persona piensa que no va a realizarlo de forma perfecta por lo que ni  siquiera empieza la tarea. 

– La persona inicia la tarea, pero nunca es suficiente porque nunca lo ve  perfecto, por lo que termina abandonando la tarea. 

El punto anterior está vinculado con unas altas exigencias internas o  externas: hace referencia a aquellas expectativas que las personas forman  sobre alguien generándole una presión que le impide fallar. 

Creencias limitantes: ideas arraigadas de “no puedo”, “no va a servir de  nada”. 

Las metas no van acorde a los deseos de la persona. Por ejemplo:  estudiar una carrera en base al criterio de los padres y no al de la propia  persona le puede llevar a embarcarse en objetivos inalcanzables, y por lo  tanto al fracaso de los mismos al no estar comprometido con ellos. 

Consecuencias 

Este patrón de comportamiento, mantenido en el tiempo, tiene  consecuencias a nivel psicológico como niveles altos de ansiedad, de  frustración, de inseguridad y duda respecto a todo. Una de las consecuencias 

más graves es el agotamiento psicológico que genera en la persona la lucha  diaria con sus propios pensamientos, que en definitiva es lo que aumenta la  sensación de vulnerabilidad.  

Otra consecuencia es el estancamiento que la persona sufre a nivel  personal, profesional y social. En este último, los vínculos comienzan a  deteriorarse, dado que la persona les presta poca atención. 

Cómo abordarlo. 

Hay que partir de la idea de que sentir miedo ante situaciones nuevas y  de cambio es completamente normal. El problema aparece cuando esos miedos  y creencias erróneas que giran en torno a ellos dominan a la persona. 

  1. Analiza tu diálogo interno: analiza los comentarios negativos que te dices,  los pensamientos negativos y los juicios de valor hacia tu persona. 2. Hazte la pregunta que yo hacía al principio: ¿Le dirías esas palabras a otra persona? 
  2. Una vez que entiendes que <<te hablas mal>> tienes que modificar la forma  de dirigirte a ti mism@. No hay que decirse frases motivadoras para  convencerse, ya que no solo no son efectivas, sino que pueden resultar  artificiales. Es suficiente con cuestionar el pensamiento. Por ejemplo: si ante  un nuevo proyecto tu pensamiento te dice que no vas a poder, cuestiona tus  creencias limitantes y dite a ti misma “Sé qué crees que no voy a poder,  pero déjame intentarlo”. 
  3. Identifica las situaciones en las que te boicoteas. 
  4. Identifica tus miedos y busca la manera de enfrentarte a ellos con objetivos  pequeños. 
  5. Permítete el error y acepta que el error va a existir. 
  6. Abandona el foco negativo y la queja. Párate a pensar en aquello bueno  que tienes y que estás consiguiendo tú mismo, a pesar de las dificultades. 8. No pienses y actúa. No le des tantas vueltas a los pensamientos, márcate  

objetivos y ponlos en marcha. Actuar ayuda a sentirse seguro. 9. Prohíbete tirar la toalla ante el primer fracaso. 

10.Si te das cuenta de que no puedes abordarlo solo siempre puedes buscar  ayuda profesional.