18 March 2024  /  María Arévalo

En el programa anterior hablábamos del apego, y lo definíamos como un  vínculo emocional fuerte entre dos personas, que se inicia en los primeros años  de vida a través de la relación que se establece entre el bebé y sus cuidadores. 

La mayoría de las personas (no todas), y unas en mayor medida que otras, tienen la necesidad de vincularse, relacionarse con otros, porque al hacerlo se  satisface una de las necesidades básicas del ser humano: querer y sentirse  querido. ¿Qué ocurre cuando las personas no saben vincularse bien con alguien  o algo? 

– Puede aparecer dependencia emocional (apego ansioso), o. – Miedo al compromiso (apego evitativo). 

Cuando hablamos de apego y desapego nos referimos a la capacidad de  las personas para vincularnos y desvincularnos con personas, cosas o lugares. 

El origen está en la infancia. El vínculo que se establece en la infancia  marca la forma en la que nos vinculamos en la edad adulta. Si en la infancia no  nos enseñaron a vincularnos de forma adecuada lo más normal es que en la  edad adulta aparezcan problemas de relación.  

¿Cómo saber si tengo apego desadaptativo? 

Para saber qué tipo de apego tienes, debes analizar cómo te relacionas  con las personas que quieres. ¿Cuál es tu patrón de relación (cta) y cómo eres  tú dentro de la relación? Por ejemplo: 

Apego ansioso

 

– Si te obsesiones con cosas del pasado y eres incapaz de avanzar. – Si estás aferrad@ a una relación tóxica.  

– Si te da miedo salir de tu zona de confort, y hace que permanezcas en  algo (trabajo, relación, circunstancia) que no te hace feliz. 

– Si eres celoso. 

– Si necesitas (continuamente) que te digan que te quieren (incluso lo  preguntas).

– Sientes que nunca es suficiente. Por mucho que te den nunca te sientes  satisfecho. Si consigues sentirte satisfecho dura unos minutos porque  luego vuelve a aparecer el miedo a que se vayan. 

– Vives con miedo continuo a que te abandonen. 

– Como persona sientes que no vales. 

– Has tenido muchas relaciones con el mismo patrón, y todas han terminado  mal. 

– Estás hipervigilante a aquellas señales que te dicen que tu pareja te  engaña. 

Apego evitativo

 

– Te da miedo la palabra compromiso. 

– No te gusta expresar lo que sientes. 

– Aparentas ser frío en las relaciones. 

– Te sientes incómodo cuando ves que en las relaciones se establece un  vínculo demasiado estrecho. 

– Ninguna persona te llena (todas tienen defectos). 

– Te cuesta captar las emociones de los demás. 

– En las relaciones das más importancia a tu independencia que a compartir  con la otra persona. 

Conocer el tipo de apego es importante para poder trabajarlo y realizar  cambios. En caso de tener un apego desadaptativo hay que trabajar el  desapego. 

¿Qué es el desapego? 

Es la capacidad que tiene una persona para vincularse de forma sana con  algo o alguien, sin engancharse ni aferrarse. 

Hay personas que pueden entender el desapego como: no sentir, ser frío  o comportarse de forma egoísta, y para nada es así. Se trata de querer de forma  sana, y al mismo tiempo ser capaz de dejar ir cuando sabes que ese vínculo te  hace daño.

Beneficios del desapego 

Partimos de la base de que el apego no es algo negativo, sino todo lo  contrario porque nos ayuda a relacionarnos y a conectar con otras personas. El  problema aparece cuando nos apegamos demasiado (parejas, padres, hijos,  cosas materiales, etc.), y el vínculo se vuelve tóxico. 

¡OJO!:El apego aparece cuando: 

– Idealizamos a algo o alguien. 

– Creemos que necesitamos algo o alguien para poder vivir. Ej. No me  imagino la vida sin mi pareja o sin mi móvil. Aquí estamos poniendo el foco  de nuestra felicidad en algo externo. 

Los beneficios del desapego: 

Desaparece el miedo a la soledad: el miedo a estar solo es el responsable  de muchas relaciones de dependencia. Cuando una persona se da cuenta de  que sola tiene identidad y que es capaz de tomar decisiones y de funcionar  sin necesitar a nadie aumenta su seguridad. 

No depender de nada ni nadie te hace sentir autosuficiente. Aprendes a identificar y regular tus propias emociones, sin  responsabilizar a los demás (esto es común cuando hay dependencia). Rompes con relaciones tóxicas: cuando trabajas el despego eres  consciente de los vínculos que aportan bienestar a tu vida y los que no, por  lo que aprendes a cortar y a cerrar etapas. 

Permite encajar las pérdidas: “Lo único constante es el cambio” … entender  que estamos en continuo cambio y que nada es para siempre nos ayuda a  transitar el duelo de una forma más adaptativa. 

Permite tener orden: se puede tener apego a cosas materiales. Cuando  acumulamos objetos que tienen significado para nosotros es porque hay  miedo a desprenderse de ellos por si en un futuro nos hacen falta. Ej. Ropa  que guardamos de un año para otro y no nos la ponemos, pero lo guardamos  con la excusa de “por si me hace falta” “Por si el año que viene se lleva”. Ej.  Persona que, si compra una prenda, tiene que sacar una del armario. Si nos  acostumbramos a desprendernos de lo que no necesitamos (no si lo  necesitamos en el futuro), vamos a vivir con mayor orden.

Cómo trabajar el desapego 

  1. Tomar conciencia del tipo de apego que tienes. 
  2. Identifica hacia qué o quién tienes ese apego. Piensa qué cosas o  personas sueles buscar para encontrar “calma” (. Madre, pareja…) o qué  conductas realizas de forma compulsiva para conseguir alivio (comprar,  beber alcohol, móvil, comida, tomar ansiolíticos…). 
  3. Una vez que tengas claras cuales son las cosas hacia las que tienes apego,  empieza el trabajo. ¿Cómo? Con conductas. Para conseguir desapego hay  que establecer una ruptura o un distanciamiento. 

Tienes que enfrentarte a lo que tanto temes

Tienes que dejar de controlar

Es aconsejable empezar por lo material y seguir con lo emocional. Ej. Si es con una pareja: empezar con el contacto 0. 

Ej. Si es con las compras: prohíbete comprar durante un tiempo cosas que  no sean necesarias. 

Ej. Si es con cosas materiales: empieza a deshacerte de aquello que no  necesites, y acostúmbrate a no acumular. 

Ej. Si es a medicación: busca cita con el médico que te la pautó y planifica la  retirada. Si no te sientes preparado, busca cita con un psicólogo para que te  ayude a fortalecerte antes de retirar medicación. 

  1. Ese distanciamiento (con lo que sea) va a producir dolor y te lo tienes que  permitir y transitarlo. 
  2. Mientras sientes el dolor, tienes que razonar ¿Por qué es bueno que te  estés enfrentando a eso? ¿En qué te va a beneficiar de cara al futuro? Ej. Si tienes que distanciarte de tu pareja y tu argumento es: no voy a poder,  no puedo estar sin él, ¿Estará con otra persona?, ¿Se estará acordando de  mí?, yo no voy a poder con este dolor, quiero volver a hablarle, pienso que  las cosas se van a solucionar… vas a volver a contactar con él. Mientras que  si eres consciente de la realidad y no te engañas vas a encontrar las  respuestas de por qué no es bueno que estés con esa persona. Ej. Si tienes apego al móvil intenta no tocarlo varias horas seguidas, y te  darás cuenta de que no es tan grave.

¡OJO! No te dejes llevar por la impulsividad ni el dolor que sientas en  este punto del proceso. 

6. No des importancia a las opiniones de las personas. Pienso que este  punto se convierte en la excusa perfecta para no soltar. Ej. ¿Cómo lo voy  a dejar? No quiero hacerle daño (es la excusa porque en el fondo no eres  capaz de dejarlo).