15 May 2023  /  María Arévalo

Es cierto que el tema de las tecnologías, el internet, redes sociales, etc., siempre ha generado mucho debate acerca de si es bueno o malo, pero lo cierto es que no hay tecnología buena ni mala, ni tampoco redes sociales buenas ni malas. Todo depende del uso que se haga de ellas. 

Es importante tener claro que el problema no son las redes sociales, sino cómo nos relacionamos con ellas, es decir, el uso que hacemos de ellas. Es importante aplicar un buen filtro del contenido que nos muestran las redes sociales (De este aspecto hablaremos más adelante).

Lo que sí está claro es que las redes sociales están relacionadas con el aspecto psicológico y emocional de las personas, ya que influye en cómo percibimos el mundo. Seguramente, más de una persona se ha sentido mal con determinadas cosas que ha visto o ha escuchado en redes sociales, se ha sentido inferior, diferente, o incluso le ha surgido necesidades que antes no existían (físico, determinados cuidados hacia el cuerpo, forma de comer, necesidad de viajar, o vivir más, ropa, etc.). Lógicamente esa comparación continua afecta a cómo nos vemos a nosotros mismos, creando una imagen negativa sí mismo, y en el caso de los jóvenes pueden llegar a sentirse solos y vacíos por no tener una vida tan divertida y llena de lujos como sus seguidores de Instagram, o no tener un cuerpo tan perfecto como ellos.

¿CÓMO AFECTAN LAS REDES SOCIALES A LA AUTOESTIMA?

Las consecuencias de las redes sociales dependen de la persona, su edad, género, la personalidad, del contexto en el que se mueve, etc., pero hay aspectos comunes:

    • Tiempo: debido a que el contenido que nos muestra las redes sociales es atractivo, inmediato, automático y muy estimulante (visual, auditivo) hace que sin darte cuenta pases horas y horas pegado al móvil, saltando de un contenido a otro sin capacidad de reacción.
    • Economía: la publicidad despierta la necesidad, y de repente ves que te hace falta una crema que hace 5 minutos ni se te había pasado por la cabeza. 
    • VISIBILIDAD: se ha asociado VISIBILIDAD a EXISTENCIA/VALOR. Si eres visibles en redes sociales existe, sino no. Esto se observa, no solo en las personas, sino también en las empresas teniendo un fuerte impacto sobre ellas y su economía. [SI LA EMPRESA NO ESTÁ VISIBLE EN INSTAGRAM, NO EXISTE, Y POR LO TANTO TAMPOCO SUS PRODUCTOS]
  • AUTOESTIMA:

Como se ha dicho antes, la gratificación inmediata que proporcionan las nuevas tecnologías genera baja tolerancia a la frustración, es decir, me convierto en una persona que lo quiero TODO y lo quiero YA.

Quererlo TODO y quererlo YA, nos convierte en personas impacientes y caprichosas, de manera que cuando las cosas no salen como yo espero lo vivo como algo dramático y catastrófico.

La búsqueda constante del placer, hace que rechace el esfuerzo, con lo cual todo aquello que implique esfuerzo, dedicación y constancia, lo dejaré para “DESPUÉS”. Si aplazamos las obligaciones y los proyectos personales aparecerán sentimientos de fracaso y BAJA AUTOESTIMA.

Hay personas que tienen sentimientos de inferioridad y utilizan las redes sociales para suplir las carencias que tienen en la vida real, ya que los lleva a sentirse aceptados y valorados por tener mayor número de seguidores o de “me gustas”.

En esta línea, también hay que destacar que las relaciones humanas están cambiando porque los abrazos, besos, caricias se están sustituyendo por comentarios, likes y seguidores, y esto deshumaniza y genera sentimiento de vacío.

Respecto a cómo afectan las redes sociales a la Salud Mental, una encuentra publicada por la Sociedad Real de Salud Pública (2017) informó que:

  • De una población de 1.479 británicos, con edades comprendidas entre los 14 y los 24 años de edad, afirmaron que las redes sociales influían en su salud mental (sueño, la percepción de su imagen corporal).
  • Instagram es la red social con más efectos negativos sobre la salud mental de los jóvenes. Seguida de Facebook, Snapchat, Twitter y Youtube.

En este sentido también fue muy sonado el caso de la modelo Essena O’Neill, quien decidió eliminar gran parte de su contenido en Instagram porque consideraba que era una mentira lo que estaba exponiendo y publicó un vídeo en el que refería sentirse sola y ansiosa, dejando claro que la verdadera felicidad está en sentirse bien con uno mismo.

Ella comentaba que se sentía liberada al alejarse de esa aprobación social que conllevaban las redes sociales, y también al haber conseguido que ni las personas ni los números la definieran (No valía más porque tuviera más número de seguidores). También hacía mucho hincapié en cómo te sentías internamente, más que externamente.

 

Antes he dicho que lo importante es aplicar un buen filtro para que las redes sociales no te afecten, peor ¿Por qué no se aplica ese filtro?

No podemos echar toda la culpa a las redes sociales. Está claro que las redes sociales influyen, pero ¿qué es antes, el huevo o la gallina? Las redes sociales generan baja autoestima, pero si tu te dejas influir por el contenido de las redes sociales, sin hacer un análisis crítico de lo que escuchas y ves, es porque previamente la autoestima no está bien. 

Vamos a explicar esto. 

La autoestima no es levantarte y verte guapo o guapa. La autoestima es el trato que tengo conmigo mismo, aquí entra el conocimiento que tengo sobre mí, la tolerancia, el respeto, el acompañarme, el permitirme, la aceptación, etc. Realmente las personas no llegan a conocerse, no se entienden ni se respetan a sí mismas, llegando a ser excesivamente duras con ellas mismas por el diálogo interno negativo que tienen, no se aceptan, incluso rechazan su forma de ser o su cuerpo, no se permiten determinados estados emocionales, no conectan con lo que sienten y eso hacen que vivan desconectados, sintiendo dolor, pero sin saber lo que sienten, etc. Si a esa falta de seguridad contigo mism@ le sumas la experiencia previa que cada uno tenga y te expones a las redes sociales eres el foco perfecto para que las redes sociales te devoren, no solo por la influencia que la información puede tener sobre ti, sino también porque las redes sociales implican estar expuesto y los comentarios no siempre son positivos. ¿Qué pasa si no tengo herramientas para encajar esos comentarios?

 

CONSEJOS PARA TENER UNA RELACIÓN SALUDABLE CON LAS REDES SOCIALES

  • Analizar el impacto que las redes sociales tienen sobre mí. Si me hacen sentir mal o bien, si me quitan mucho tiempo, si estoy vendiendo una imagen de mi que no es real, si me conlleva mucho tiempo y esfuerzo vender esa imagen, si esa imagen que vendo me hace feliz, etc.
  • Si me doy cuenta de que las redes sociales me están condicionando puedo establecer horarios, y si veo que necesito una ruptura radical puedo desactivarme las redes por un tiempo. En este caso, hay que tener en cuenta que estamos retirando un estímulo fuerte y hay que meter otra cosa que nos llene, porque puede aparecer algo de “mono” o frustración.
  • Si decido continuar en redes debo analizar el contenido: a quien sigo, que suelo ver, qué siento cuando veo estas fotos, etc. Puedo decidir si silencio el contenido o lo elimino. Puedo buscar un contenido alternativo que le de un enfoque diferente al que he visto hasta ahora (ej. Un enfoque positivo, más coherente, más respetuoso, que proporcionen información, que esté documentado y basado en datos, etc.)
  • Ser muy consciente de que las redes sociales nos muestran lo que quieren mostrar, no la realidad. Nadie se muestra vulnerable. Y yo me pregunto ¿Tan perfectas son las vidas de los demás?

Trabajar en la autoestima. Pienso que esta parte es fundamental, porque si ponemos toda la responsabilidad en las redes sociales, nos estamos equivocando ya que no deja de ser un factor más de esta realidad, pero no es el único, y achacarlo todo a lo externo sería un error porque no podemos cambiarlo, ya que las redes sociales existen y seguirán existiendo. Quizás quien deba de plantearse un cambio es la persona, acerca de quien quiero ser, como quiero vivir, cómo me quiero mostrar, etc.